El parón que ha sufrido la colocación de más contenedores soterrados en el centro de Málaga tiene nombre propio: los de la primera fase –funcionan desde febrero– no satisfacen las necesidades de sus usuarios, sobre todo, de los comerciantes, que ya han protestado porque sus bolsas no caben por las estrechas bocas de los bidones.

El Ayuntamiento ha tomado nota de este problema y en un mes comenzará a ampliar el acceso de los contenedores. Pero antes tendrá que terminar con los trabajos de reparación de desperfectos que se llevan a cabo en los actuales: los que provocan los vándalos y los derivados del ajetreo que supone levantar a diario los depósitos que van incrustados en el subsuelo.

Más descargas Vecinos, como la presidenta de la asociación del centro, Dolores Acosta, creen que hacen falta más contenedores y que se descarguen más a menudo, ya que es usual ver alrededor de los bidones mucha basura de todo tipo tirada por las aceras. Y el panorama de los comerciantes es todavía más complejo, porque no caben las bolsas ni los cartones que desechan los negocios, como ha reconocido el presidente de los hosteleros, Rafael Prado.

Así las cosas, no habrá más contenedores soterrados –actualmente hay colocados 39 en diez puntos– en el centro hasta que no se arreglen los actuales y se hagan más accesibles. En la segunda fase se prevén 55 puntos con 205 buzones más.

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