Salud ha declarado no apta para el consumo el agua del pantano de los Bermejales que abastece, tras su tratamiento, a cuatro pueblos del Poniente (Villanueva Mesía, Huétor Tájar, Cacín y Moraleda de Zafayona), donde viven unas 15.000 personas.

Los análisis indican que el agua supera los niveles permitidos en «turbidez, manganeso y color», aunque precisa que eso no significa que beberla entrañe riesgo para la salud. La calidad del agua ha empeorado por las últimas tormentas, que hicieron que el fondo del pantano se removiera.

Los ayuntamientos de esos pueblos ya habían aconsejado a la población no beber agua del grifo antes de que se conocieran los análisis de Salud.