Pantalones sucios, camisas rotas o sin botones, chaquetas raídas… Un 30% de la ropa que donamos a Cáritas, o que depositamos en contenedores, llega en estado lamentable a los almacenes de la Fundación Lázaro. Hasta el punto de que la tienen que tirar al vertedero muncipal.

Su director técnico, Javier Díaz, asegura que un 30% de toda la ropa que reciben en el almacén es «inservible». Y es que la gente debe pensar que «lo que no vale para ellos, no vale para los demás».

Díaz asegura que un 5% de esta ropa inservible puede reciclarse para obtener paños blancos (trapos) que se venden en empresas. Estos tejidos suelen ser de algodón blanco. Para las demás telas, el proceso es muy costoso y por ello las llevan al basurero.

En las naves que Fundación Lázaro tiene en Babel, contratan a parados de larga duración para que seleccionen y adecenten la ropa, que se venderá o donará.

La mayor parte de esta ropa en buen estado se vende en varias tiendas de Alicante y Elche, a precios de gana (unos 3 o 4 euros la prenda). Los más necesitados, la obtienen gratis con un vale que les otorga Cáritas.

El precio es algo simbólico, y simplemente cubre «el precio del proceso y el sueldo de los empleados», dice. Así, ofrecen una oportunidad a los más desfavorecidos de «tener acceso a una ropa digna». Aunque cada vez acuden más amantes de la ropa de segunda mano