Sara Casas coordina la exposición Cada gota cuenta, inaugurada ayer en la Casa del Agua y organizada por Cruz Roja y Emalcsa. Su objetivo: concienciar sobre el efecto global del derroche de agua.

¿Qué motiva esta muestra?

Queremos hacer entender que el derroche no afecta sólo a los usos cotidianos del agua, sino que genera pobreza, incluso desigualdad de género y educación.

¿Cómo es eso?

En África las mujeres emplean cuatro horas en ir a abastecer a sus familias de agua. Un tiempo que pierden a la hora de poder trabajar. Igual que las niñas, ellas van a por agua, mientras los niños van a clase.

¿Y somos conscientes?

Sabemos que no debemos tirar desperdicios por el váter, pero lo hacemos. No sabemos las consecuencias que tiene en el mundo.

¿Qué podemos hacer?

Darnos cuenta de que cerrar el grifo no sólo nos permite ahorrar aquí, sino ayudar a los más necesitados.

Fomentan la participación de los niños, ¿cómo?

Ellos están más concienciados que nadie y queremos que se lo transmitan a los mayores. Se asombran de todo lo que se malgasta.

¿Tanto derrochamos?

Cada familia en los países ricos usa 158 litros al día. Tratamos de que la gente sea consciente de que en otros lugares consumen tan sólo el agua que malgastamos cuando tiramos dos veces de la cadena.

Bio

Nació en Burgos en 1977. Es técnica de medio ambiente de la Cruz Roja Española y coordina la muestra Cada gota cuenta.