Un vallisoletano necesitaría ingresar 2.474 euros mensuales –29.698 al año– para poder meterse, sin pasar apuros a fin de mes, en la compra de un piso que cueste 170.000 euros (los expertos recomiendan no hipotecarse en más del 30% de los ingresos), según los datos del Consejo de la Juventud.

De este modo, alguien menor de 35 años con un salario medio que quiera irse ahora a vivir solo necesitaría cobrar un 82% más. Porque si no, es preciso que destine el 54% del sueldo a pagar la vivienda.

La situación es algo más fácil si decide comprar un piso con su pareja. En este caso, si unen ambos sueldos deberían destinar el 35,5% de sus ingresos sólo a pagar la vivienda. Para bajar del 30%, los salarios debería ser un 19% mayores.

Crece la emancipación

A pesar de lo difícil que es acceder a una vivienda en Valladolid, cada vez son más los jóvenes que dejan el hogar familiar. Según las estadísticas del Consejo de la Juventud, el 40,4% de castellanos y leoneses menores de 35 años viven por su cuenta.

Estos datos suponen un incremento del 27% respecto a los datos de 2005, cuando la tasa de emancipación estaba en un 31,8%. Hemos conseguido avanzar tres puestos en el escalafón nacional de emancipación y recortar a la mitad la distancia de la media de España, aunque todavía estamos cinco puntos por debajo.

Según los analistas del informe esto se debe a que cada vez más jóvenes consiguen un contrato indefinido.

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Lo que se pueden permitir

Según están los precios de mercado en Valladolid, aquí un joven soltero podría acceder sólo a un piso social (dirigidos a los sectores de población más pobres), que cuestan 80.000 euros, o un apartamento de unos 40-45 metros cuadrados. Y si se va con su pareja, podrían permitirse  una VPO, que ahora salen por unos 136.000 euros, o una vivienda de segunda mano de unos 75-80 metros cuadrados.