Rodrigo Sorogoyen
El director Rodrigo Sorogoyen durante la presentación de 'Que Dios nos perdone' en el Festival de Sitges GTRES

Muy probablemente el nombre de Rodrigo Sorogoyen no les suene demasiado. Director en series como La pecera de Eva, Impares o Frágiles, en el largometraje debutó con Stockholm (2013), muy alabada por la crítica y que se hizo con el premio Feroz a la mejor película y le otorgó a Javier Pereira el Goya al mejor actor revelación. Pero seguro que oirán hablar mucho más de este cineasta madrileño a partir del estreno, el viernes 28 de octubre, de Que Dios nos perdone, su segunda película. Un thriller ambientado en el Madrid de 2011 y en el que dos inspectores de policía (Antonio de la Torre y Roberto Álamo) intentan dar caza a un violador y asesino de ancianas —un caso inspirado en el del "Mataviejas", a finales de los 80—. En sus pases tanto en San Sebastián como en Sitges recibió críticas entusiastas, y será uno de los títulos a tener muy en cuenta en la próxima edición de los premios Goya.

En 'Que Dios nos perdone' hay tres tipos de psicopatías: la del asesino, la de la pareja de inspectores protagonista y el contexto de crisis social que refleja.
Es un triángulo. Son los tres personajes de la película, y el cuarto sería la ciudad, que en este caso es Madrid pero que podría ser cualquier otra gran ciudad europea.

¿Se le ocurren otras posibles películas sobre la España negra actual?
Sí . De hecho estoy trabajando en otra obra sobre corrupción política.

¿Ha cambiado algo en usted como cineasta desde que hizo 'Stockholm'? 
No sé. Mejor que conteste la prensa o el público. A mí me gusta pensar que igual me he atrevido a hacer más cosas o algo nuevo.

'Que Dios nos perdone' es sobre todo una película de personajes con un trasfondo de thriller'Que Dios nos perdone' está rodada en parte como una película más naturalista, más cercana, y otra con las maneras más propias del cine de género.
Es deliberado. No sé cómo surgió ni cuando, pero me gustaba mucho esa idea. En el guion ya hay un cambio, a partir del momento en el que los dos inspectores, digamos, son sancionados. Utilicé esa escena como punto de inflexión de los personajes. También es cierto que a partir de aquí es cuando ocurren hechos más cinematográficos. Es una película sobre todo de personajes con un trasfondo de thriller. Es una película larga, de dos horas, y creí que debía contar la película visualmente así. La primera parte es más de modus operandi de la policía, gente hablando, y a partir de la aparición del asesino me gustaba hacerla como más estética, más cinematográfica. Estilizar de algún modo la violencia, porque la película trata ante todo sobre la violencia, y quería que la primera parte fuera cruda, de realismo, y la segunda más cinematográfica y producir más incomodidad en el espectador.

'Tarde para la ira' es otro thriller reciente que ha gustado mucho, con estupendas críticas y opiniones, pero poco éxito en cines ¿Duele pensar que hacer una buena película no es suficiente para atraer actualmente a los espectadores a las grandes salas?
La sociedad ha cambiado, y los gustos pueden cambiar. Pero como cineastas tenemos la responsabilidad de girar, de intentar ir hacia otro lugar o lograr que los espectadores acudan a los cines. No creo que necesite algo más que una buena película, creo que necesita que los medios o quienes manejan el dinero les dirijan hacia buenas propuestas.

Mi plano favorito de 'Que Dios nos perdone' es cuando uno de los personajes salta por la ventana... Internet, ver películas a través de tablets o el móvil, el auge de las series... ¿Los soportes para ver cine dificultan que se acuda más a las grandes salas?
Sí, pero es a la industria a la que nos dedicamos, es lo que amamos y es un legado y bien cultural. Que esté más difícil para mí no es excusa para dejar de hacer cine o según qué tipo de películas. Hay que trabajar más y mejor, aunque cueste conseguir financiación.

¿Tuvo total libertad creativa para 'Que Dios nos perdone'?
Tenía bastante miedo, y uno no sabe que va a ocurrir hasta que está metido en harina... y durante el proceso me fui dando cuenta que no tenía ningún límite, ninguna imposición por parte de Warner o los productores. Ha habido decisiones que pueden haberse tomado entre todos, pero las creativas me las han dejado siempre a mí.

¿Cuál sería su momento o escena preferida de 'Que Dios nos perdone', por la dificultad de rodarla o por el resultado en pantalla?
El plano en el que uno de los personajes salta por la ventana. Fue un plano muy largo y de una gran dificultad en la que decidimos no cortar. El actor realmente lo hizo así, y creo que está ubicada en un lugar idóneo en la película.