José Luis con sus cerdos y sus perros.
José Luis Moracho, en compañía de uno de sus perros y sus cochinos. JORGE PARÍS

No es fácil quedar con José Luis Moracho, un vecino de Alpedrete, de 30 años. Sus obligaciones con sus diez perros y sus tres cerdos le exigen pasar muchas horas fuera de casa. No es que sea ganadero ni pastor. Es sólo un apasionado de la naturaleza que tiene a la pequeña jauría y a los tres puercos como animales de compañía.

Si no encontramos un refugio habría que sacrificarles, y somos incapaces de hacerles eso

Según explicó José Luis en una carta enviada a 20 minutos, el 29 de septiembre le llegó una notificación en la que el Ayuntamiento le daba veinte días para desalojar a los animales de la barraca en la que les da cobijo: "Me dicen que el lugar no es higiénico, pero los cerdos necesitan barro, si no se les cae el pelo", afirma. En ocho días a partir de este martes 2 de octubre se acaba el plazo.

Su familia alquiló hace 20 años, mediante un contrato verbal, la pequeña caseta de canteros en la que él y su pareja han ido acogiendo a todos los animales abandonados que encontraban. En su refugio particular conviven desde un husky siberiano al que hallaron moribundo hasta la familia de cerdos (Chino, China y Cochinita se llaman) que les cedieron unos vecinos del municipio.

Recogida de firmas

"Hemos iniciado una recogida de firmas para que nos ayuden a buscar otro refugio. Si no habría que sacrificarles, y somos incapaces de hacerles eso", aseguran.

El Consistorio aseguró que seguirá adelante con el cierre de la caseta, ya que "tantos animales juntos son un peligro para los niños de la zona". Sin embargo, añadió que una empresa municipal se hará cargo de los animales y no los sacrificará.