El PSOE en el Ayuntamiento de Madrid informó hoy de que entre enero y septiembre de este año nueve de las 30 estaciones que miden la contaminación acústica superaron de media diaria los 65 decibelios de ruido ambiente, que es el nivel fijado como límite máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud.

Si se extrapolan los datos del PSOE, en Madrid el 30% de la población soporta más ruido del recomendado.

La ordenanza antiruido del Ayuntamiento es papel mojado 

Para el grupo en la oposición, la situación supone "un aumento del 5 por ciento en los últimos cuatro años y convierte a la capital en la ciudad más ruidosa de Europa, después de Atenas".

Según datos del PSOE, en los primeros nueve meses de 2007, sobrepasaron los 65 decibelios de media diaria las estaciones situadas en Paseo de Recoletos, Glorieta de Carlos V, Avenida de Ramón y Cajal, Escuelas Aguirre, Santa Eugenia y las plazas de Castilla, del Carmen, Doctor Marañón, Luca de Tena y Fernández Ladreda.

El concejal socialista Pedro Santín considera que la ciudadanía está indefensa ante "las agresiones acústicas, sobre todo nocturnas", que se dan en la ciudad, y acusó a la Policía Municipal de no atender las llamadas sobre este trastorno efectuadas al 092 o de, si lo hace, "tardar una media de tres horas en acudir, cuando el foco del ruido suele haber desaparecido ya".

Faltan técnicos y policías 

Santín denunció que no existen suficientes técnicos y policías especializados para atender las llamadas de los vecinos por ruido ni los sonómetros necesarios. "La Ordenanza 'antirruido' del Ayuntamiento es papel mojado por su incumplimiento generalizado ante la pasividad absoluta del Gobierno municipal (PP)", afirmó el edil socialista.

Asimismo, criticó que la Brigada contra el Ruido es una "unidad fantasma", ya que "debería funcionar desde hace tres años, nadie la conoce ni sabe cómo actúa, cuando se anunció que tendría 300 agentes trabajando 24 horas al día los 365 días del año".

El concejal del PSOE también se quejó de que el Ayuntamiento incumple sistemáticamente la normativa municipal en cuanto a la prohibición de propaganda sonora callejera, "que continúa con total impunidad", y la relativa a la circulación de motos y vehículos sin silenciador, que triplican el nivel de ruido permitido, "que siguen produciendo diariamente un ruido desquiciante sin que la Policía local intervenga casi nunca".