El CF Palencia encontró por fin esa ansiada victoria que le permite remontar en la tabla. Fue ayer, ante el Sestao River, en un partido difícil -y más aburrido que entretenido aunque hubo de todo- en el que el conjunto morado se impuso por la mínima gracias a un gol de Agustín.

Los de Del Barrio intercambiaron con su rival los papeles de la pasada temporada. El conjunto sestaotarra mostró sus cartas desde el primer minuto: defensa, cierre en su campo y contragolpe; así que al Palencia no le quedaba más remedio que tener y jugar -he ahí lo complicado- el balón.

Mal día para ejercitar un fútbol para el que en teoría está preparado este equipo ya que llovió todo lo que quiso y más, lo que puso el campo rapidísimo.
Pero vamos al tema. El CF Palencia sigue carente la garra del año pasado pero -y hasta ahora no habíamos encontrado ninguno- el equipo va desentumeciéndose poco a poco.

La primera parte evidenció que donde mejor marcha la rehabilitación es en el tren inferior. La defensa puso la fortaleza, Alberto García el criterio y Besada, que repitió en el lateral derecho, las pocas alegrías para los aficionados.

El trabajo de Calvillo y de un Rubén Pérez cada vez más entonado no ligaba con el de Armendáriz
Delante estaban los problemas. El trabajo de Calvillo y de un Rubén Pérez cada vez más entonado no se entendía con el de Armendáriz. Jabuti y Asensio tampoco daban muestras de conocerse.

¿Un mal partido de los cinco? No. El problema era que no encajaban los engranajes lo que se tradujo en pases sin fe, falta de precisión, movimientos incorrectos y varias pérdidas de balón.

La primera vez que lo logró corría el minuto 9: Armendáriz habilitó a Calvillo y éste mandó el balón a los pies de Asensio que dudó al encarar. Que si la tiro al palo largo, que si recorto, que si paso a Jabuti... al final Pampín atajó el balón con los genitales... que también vale.

El impreciso juego de los morados tenía también su peligro. El Sestao se lo demostró en el minuto 23 cuando su hombre en punta se plantó sólo ante Juanes y quiso tirársela por encima, intención que adivinó el portero palentino. Fue de lo poco que hizo el Sestao River en la primera parte y todo el partido.

El Palencia pudo abrir la lata con un excelente lanzamiento de falta de Calvillo al borde del área. El balón golpeó el poste y el rechace cayó a un metro de Jabuti, lo justo para impedirle marcar.

Segunda parte
Del Barrio vio que aquello no daba para más y movió fichas. Metió a Rubén Pérez en el centro del campo. Quitó a Jabuti para meter a Pallarés y sustituyó a Serrano por Juanfer. Bajó a Calvillo al lateral derecho y a por todas.

En lo que asentaron los cambios, el Sestao tuvo una ocasión clarísima. Óscar colgó un balón al área que Álvaro golpeó fuerte por encima del travesaño.

Pallarés dio al juego del Palencia la chispa que ya parecía haber perdido. Armendáriz, más entonado que en la primera parte, le sirvió un balón largo y raso que le permitió salvar en velocidad al lateral derecho. La mala salida de Pampín abrió el hueco a Pallarés pero el balón acabó estrellándose en el palo.

A falta de tres minutos, cuando se daba por hecho el reparto de puntos, Rubén Pérez tocó en corto a Besada que con la zurda puso en el área un balón que parecía iba a quedar en nada. Sin embargo, un central sestaotarra peinó la pelota en vez de despejarla y llegó a la cabeza de Agustín que no perdonó a bocajarro.

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