Aunque parezca mentira han alertado de la existencia de un microorganismo que puede resultar fatal para el hombre.

Se trata de una ameba, que vive en lagos y entra al cuerpo a través de la nariz y ataca el cerebro, donde se alimenta de él hasta que mata a la persona en sólo 72 horas.

A pesar de que los encuentros con el bicho microscópico son extremadamente infrecuentes, ha matado a seis niños y jóvenes este año. El aumento en los casos ha generado preocupación entre las autoridades federales de salud, y pronostican que ocurrirán más en el futuro.

"Esto es definitivamente algo a lo que tenemos que dar seguimiento", dijo Michael Beach, especialista en enfermedades adquiridas en actividades recreativas en el agua para el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés).

"Esta es una ameba a la que le encanta el calor. A medida que suben las temperaturas del agua, subsiste mejor", dijo Beach. "En las próximas décadas esperamos ver más casos, al incrementarse las temperaturas".
De acuerdo con el CDC, la amiba llamada Naegleria fowleri mató a 23 personas en Estados Unidos de 1995 al 2004. Este año las autoridades encontraron un incremento con seis casos, tres de ellos en la Florida, dos en Texas y uno en Arizona.

El CDC sabe solamente de unos varios cientos de casos en todo el mundo, desde que fue descubierto el microorganismo en Australia en la década de 1960.

En Arizona, David Evans dijo que nadie sabía que su hijo, Aaron, estaba infectado con la ameba hasta que el muchacho de 14 años falleció el 17 de septiembre. En primera instancia, parecía que el menor tenía solamente un dolor de cabeza.

"No sabíamos. Y aquí estoy. Llego a casa a sepultarlo", dijo.

Luego de realizar más pruebas, los médicos dijeron que Aaron al parecer fue infectado una semana antes, mientras nadaba en las cálidas aguas del lago Havasu, un depósito de agua en el río Colorado, entre Arizona y California.

Aunque las infecciones de este tipo suelen darse en los estados del sur de EEUU, la Naegleria habita en casi todos los cuerpos de agua, desde lagos, aguas termales y piscinas sucias, consumiendo algas y bacterias en los sedimentos.

Si alguien permite que el agua le entre en la nariz, la ameba puede sujetarse al nervio olfativo, destruyendo tejidos a medida que avanza hasta el cerebro, donde termina alimentándose de éste.