Polémica por el burkini en las playas
Una mujer viste un burkini en una playa. ATLAS

La ONU ha pedido este martes a los municipios franceses que mantienen su veto al burkini que revoquen de inmediato esta medida, de acuerdo a la sentencia del Consejo de Estado, la máxima instancia administrativa del país, que la anuló en Villeneuve Loubet, en la Costa Azul.

"Instamos a todas las autoridades locales que han adoptado prohibiciones similares a que las dejen sin efecto de inmediato en lugar de aprovechar el limitado alcance geográfico del dictamen", declaró el portavoz de la Oficina de la ONU para los Derechos Humanos, Rupert Colville.

La petición de Naciones Unidas llega poco después de que el expresidente francés, Nicolas Sarkozy, dijese que cambiará la Constitución gala para prohibir el burkini si llega de nuevo a la presidencia.

Cualquier medida pública debe dirigirse a aquellos que incitan a la violencia y no contra mujeres que quieran llevar una ropa con la que se sientan cómodas Colville explicó que, de acuerdo con los estándares internacionales de derechos humanos, las restricciones a las manifestaciones de religión o creencia (incluida la elección de la vestimenta) sólo se permiten en circunstancias muy limitadas relacionadas con la seguridad, el orden, la salud y la moral públicos. Ninguna de esas circunstancias se da en el caso del veto francés al burkini, sostuvo el portavoz.

"No mejoran la seguridad"

El portavoz de la ONU añadió que puede entenderse perfectamente el dolor y la rabia causadas por los ataques terroristas ocurridos en Francia en los últimos meses, pero garantizó que los decretos impuestos en decenas de localidades costeras del país prohibiendo el atuendo musulmán "no mejoran la seguridad".

Por el contrario, agregó, provocan un sentimiento de intolerancia religiosa y de estigmatización de los musulmanes en Francia, especialmente de las mujeres.

"Al estimular la polarización entre comunidades, este tipo de ropa de baño sólo ha aumentado las tensiones y puede hacer daño a los esfuerzos para prevenir el extremismo violento", alertó.

Desde el punto de vista de la ONU, las personas que utilizan burkinis o cualquier otro tipo de atuendo de similar naturaleza no pueden ser acusadas por las reacciones violentas de otras personas.

Uno de los últimos sucesos de este tipo tuvo lugar este fin de semana en la región de París, cuando un hombre pidió a dos mujeres musulmanas que abandonaran su restaurante tras llamarlas "terroristas". Ello atrajo la atención de otros musulmanes que acudieron al establecimiento a increparle su actitud.

"Cualquier medida pública debe dirigirse a aquellos que incitan a la violencia y no contra mujeres que simplemente quieren caminar por la playa o bañarse con una ropa con la que se sienten cómodas", señaló la Oficina de Derechos Humanos. Se estima que una treintena de municipios mantienen por el momento su veto al burkini, pese a la decisión del Consejo de Estado, que ha sentado jurisprudencia.

El Ejecutivo belga, contrario a prohibir la prenda

Reynders pidió una discusión "real" sobre el laicismo y no un "debate histérico" Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores de Bélgica, el liberal francófono Didier Reynders, manifestó este martes su oposición a prohibir el burkini en el espacio público y calificó de medida "sin sentido" el hipotético veto de la prenda en su país.

"Prohibir el burkini en el espacio público no tendría sentido", aseguró el político del liberal Movimiento Reformador (MR) durante una entrevista en la emisora de radio RTL, si bien admitió que la cuestión se puede plantear en las piscinas por motivos higiénicos.

De todas formas, Reynders manifestó su oposición a utilizar el traje de baño que cubre todo el cuerpo dado que supone un "aprisionamiento de las mujeres en su comunidad". En ese sentido, Reynders pidió una discusión "real" sobre el laicismo y no un "debate histérico". "No es aceptable que los signos religiosos estén presentes en el parlamento, las administraciones o las escuelas", comentó el ministro de Exteriores belga.

El propio primer ministro Charles Michel, perteneciente al mismo partido que Reynders, mostró el sábado pasado en una entrevista con el diario Le Soir su oposición a prohibir el burkini y reconoció que semejante norma plantearía dificultades "técnica y prácticamente".

"En la práctica, si queremos aprobar una ley, ¿cómo distinguir el burkini de un traje de buceo o de la camiseta que lleva un niño pequeño para evitar que le queme el sol?", cuestionó Michel.

Tras las declaraciones de la diputada nacionalista flamenca Nadia Sminate el pasado 17 de agosto a favor de prohibir el burkini, este lunes el presidente de la Nueva Alianza Flamenca (N-VA), Bart De Wever, aseguró que su partido rechaza el veto generalizado del burkini a nivel federal en Bélgica.

A mediados de agosto, un portavoz del partido del primer ministro manifestó su disposición a debatir el veto del burkini porque la prenda "no fomenta la vida en común".

La polémica sobre el burkini surgió en Francia con su prohibición en Cannes y Villeneuve-Loubet, ambas localidades de la Costa Azul, y desde allí se extendió a Bélgica, pese a que no es frecuente su utilización en las playas, según confirmaron los alcaldes de varias ciudades costeras al diario De Standaard. 

Encuesta

¿Crees que se debe prohibir el uso del burkini?

No, es una costumbre de la religión musulmana que se debe respetar.
4,91 % (548 votos)
Sí, porque va contra los derechos y las libertades de la mujer.
53,27 % (5946 votos)
Cada país o localidad debe decidir cómo lo regula.
11,1 % (1239 votos)
La forma de vestir de cada mujer es siempre una decisión personal.
30,71 % (3428 votos)