Una docena de municipios ya prohíben el burkini en Francia

Una mujer usa un burkini en la costa.
Una mujer usa un burkini en la costa.
CHARLES ROFFEY EN FLICKR

Una docena de municipios han prohibido ya en Francia el uso del burkini en sus playas, según informó este jueves el diario Nice Matin sobre una medida que goza del respaldo del primer ministro, Manuel Valls.

A Cannes, Villeneuve Loubet y Mandelieu se han sumado Saint Jean Cap Ferrat, Beaulieu sur Mer, Eze, Villefranche y Cap d'Ail, lo que eleva a ocho las prohibiciones en la Costa Azul francesa. Sus motivaciones son similares, según el mismo diario, y frenan el acceso al baño a quien no disponga de un traje "correcto, que respete las buenas costumbres, el principio de laicismo y las reglas de higiene".

En el resto de Francia, Sisco, en Córcega, Le Touquet y Oye Plage, en el norte, y Leucate, en el sureste, han adoptado esa misma prohibición o anunciado su intención de hacerlo en próximos días.

Los alcaldes partidarios de la prohibición recibieron el miércoles el apoyo de Valls, que, en una entrevista al diario La Provence, consideró que esa prenda "no es compatible" con los valores de Francia. "Las playas, como todo espacio público, tienen que preservarse de toda reivindicación religiosa", opinó el primer ministro, para quien el burkini "no es una nueva gama de trajes de baño, una moda", sino "la traducción de un proyecto político, de contrasociedad, basado principalmente en el sometimiento de la mujer".

El socialista Valls descartó legislar al respecto y apostó, en cambio, por el cumplimiento firme de las leyes en vigor contra el burka, que cubre todo el rostro, y el niqab, que solo deja ver los ojos, y de la que proscribe en centros educativos de primaria y secundaria todo signo religioso ostentoso.

El partido conservador Los Republicanos, principal grupo de la oposición, y al que pertenecen buena parte de los municipios que han vetado el burkini, no se ha posicionado como tal contra esa prenda, pero algunos de sus representantes reclaman al Ejecutivo medidas específicas.

Legislar "es lo mínimo que debe hacer", dijo el jueves la diputada europea y candidata a las primarias de Los Republicanos Nadine Morano en el diario Le Figaro, donde acusa al Gobierno de laxo. "El burkini es la declinación del velo integral en la playa. (...) Es una publicidad ambulante para el islam radical que los franceses ya no soportan. Propongo endurecer la ley", pidió Morano, que quiere incluso expulsar del territorio a aquellas mujeres reincidentes que no sean de nacionalidad francesa.

El exprimer ministro conservador François Fillon se limitó en Twitter a respaldar a quienes han vetado el burkini, mientras que la líder del ultraderechista Frente Nacional, Marine Le Pen, se alineó con Morano al decir que ese bañador islámico "debe ser proscrito de las playas francesas". "Es una cuestión de laicismo republicano, de orden público, ciertamente; pero más allá, se trata de la esencia de Francia: Francia no encierra el cuerpo de la mujer, no esconde a la mitad de la población bajo el pretexto erróneo y odioso del miedo a la tentación de la otra mitad", concluyó.

Multas en Cannes

Las primeras sanciones ya han sido aplicadas. Tres mujeres han sido multadas en Cannes por usar la prenda en la playa.

Según el diario Nice Matin,dos mujeres fueron sancionadas coon multas de 38 euros durante el fin de semana: una veraneante de 29 años en La Croisette el sábado, y otra de 32 años de edad el domingo en la playa de Zamenhoff .

Después, este lunes por la tarde, una mujer tunecina de 57 años también fue multada.

Las autoridades han llamado la atención a otras seis mujeres que se bañaban "demasiado cubiertas". "Algunas optaban por dejar la playa, otras prefirieron ponerse un traje de baño normal", declaró al diario el jefe de la policía local, Yves Daros, que aseguró que la población ha acogido la nueva reglamentación de forma positiva.

Polémico veto

El veto en Cannes, que se remonta al 28 de julio, se dio a conocer el jueves y provocó preocupación y sorpresa en organizaciones humanitarias, que anunciaron su intención de llevar esa decisión a los tribunales.

La alcaldía, según la Liga de Derechos Humanos, discrimina a mujeres "que no cometen ningún delito", y con la referencia a los últimos atentados yihadistas, como el de Niza del pasado 14 de julio, hace "una amalgama peligrosa para la paz social".

El decreto establece que se trata de una prenda que "manifiesta de forma ostentosa una pertenencia religiosa, cuando Francia y los lugares de culto religioso son actualmente objetivo de ataques terroristas, puede provocar disturbios del orden público". El decreto no citaba específicamente el nombre de "burkini".

Pero el director general de servicios del ayuntamiento, Thierry Migoule, fue más lejos y, en declaraciones a Francetv info, aseguró que el burkini es una "señal de adhesión al yihadismo" y plantea además "problemas de higiene".

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