Aung San Suu
Aung San Suu Kyi, líder del partido de la oposición en Myanmar. ARCHIVO

El conflicto que se vive estos días en Myanmar (antigua Birmania) en el que al menos han muerto cinco manifestantes y unos cien han resutado heridos tiene unas raíces que se remontan hasta 1962.

Durante ese año, se impuso un régimen militar liderado por el general Ne Win. Hasta entonces, el sistema que se erigió desde 1949 era el Comunismo.

Después de instaurarse el Consejo Militar, se aprobó una nueva Constitución y se constituyó el país como una República Socialista (enero de 1974). Precisamente, Ne Win fue elegido presidente (1978). Sin embargo, en 1981 dimitió. Y desde entonces el poder se gobernó en forma de dictadura militar.

Intento democrático

Entre agosto y septiembre de 1988 se empezó a vislumbar la voluntad del pueblo a vivir en un sistema democrático. En esas fechas se inició una revolución que no tuvo éxito ya que se formó un gobierno militar con el General Saw Maung a la cabeza.

En 1990 se convocaron las elecciones democráticas más importantes en la historia de Myanmar
Las primeras elecciones legislativas libres se convocaron en 1990. El único partido de oposición, la Liga Nacional por la Democracia, liderado por Aung San Suu Kyi (inglés) (premio Nobel de la Paz en 1991 y recientemente encarcelada por la Junta Militar del país) dominó la votación.

Sin embargo, la Junta Militar le negó el traspaso de poderes, por lo que sólo se vivió un sueño democrático. Desde entonces, se formó un Gobierno en el exilio (NCGUB: Coalición Nacional de la Unión de Birmania) que se reconoció internacionalmente desde que en 1991 se le concedió a Aung San Suu Kyi el premio Nobel de la Paz.

Abusos de los militares

El Consejo Militar gobierna desde el miedo y el abuso que le permite el poder al no dejar que exista la oposición. Sistemáticamente viola los derechos de los grupos étnicos minoritarios.

Utiliza a los miles de civiles obligados a estar en el Ejército para realizar trabajos forzosos en los edificios, las carreteras o incluso para trabajar en las plantaciones de opio, según denuncia la Organización Internacional del Trabajo (OIT).