Nacho tiene un año y medio. Es su tercer día de guardería y ya tiene mocos y tos. «Es lo que trae el contacto con otros niños», dice su madre. No es el único menor sevillano que está enfermo. Con el comienzo del curso y la llegada del otoño, las consultas al pediatra se duplican ya que muchos pequeños se contagian de virus y sufren otras patologías.

Cuadros catedrales y respiratorios, gastroenteritis (diarreas) y los primeros casos de laringitis son las enfermedades más comunes de esta época, según confirman diversos especialistas consultados por 20 minutos. Los más afectados, los menores de 1 a 5 años.
Si antes del verano, los pediatras veían entre 15y 20 pacientes al día, ahora, con la vuelta al colegio, a las aulas cerradas, y el cambio de estación pueden llegar a ver hasta 35 y 40 niños diarios.

Pero, los médicos aclaran que la mayoría de las veces que enferman se trata de procesos banales que fortalecen el sistema inmune de los más pequeños y sólo duran de tres a cuatro días. «Requieren reposo y tratamiento sintomático, es decir, se tratan los síntomas pero no se recetan antibióticos», explica el doctor Antonio Vázquez, pediatra de la unidad e gestión clínica de Mairena del Aljarafe.

No obstante, lo peor están aún por llegar. Con la bajada de las temperaturas aparecerán las bronquitis y la gripe, dice Manuel Sobrino, pediatra y director de la Fundación Gota de Leche.