Rodrigo Rato, director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), ha querido dar una imagen de tranquilidad ante la actual situación económica. En opinión del ex ministro de Economía, la crisis se hará notar en la economía real a partir del año que viene, aunque de forma más marcada en EE UU.

La de verano fue una "crisis seria"

En cualquier caso, Rato ha querido dejar claro que la situación se está corrigiendo "lentamente" y, aunque todavía no ha alcanzado la normalidad, el clima actual dista de que padecieron las Bolsas este verano, lo que calificó como "crisis seria".

"Las condiciones de los mercados financieros son ahora distintas", precisó, aunque no dijo que estos cambios se hayan producido en un contexto económico positivo.

Menos crecimiento exterior

La consecuencia más negativa a la que se refirió el dirigente del FMI fue el ligero freno que supondrá la crisis al crecimiento mundial en los próximos años, que hará más difícil la exportación en Europa, especialmente por el crecimiento del euro sobre el dólar.

En el caso de España, señaló que el déficit exterior que existe hace de esta situación algo más problemática e insistió en que se "necesita financiación" para contrarrestar la situación, aunque matizó que los efectos de la crisis serán menores en Europa. En este sentido, el Gobierno dijo hace semanas que la crisis no truncaría el crecimiento del país.

Rodrigo Rato señaló que la proliferación de las hipotecas 'subprime' (es decir, las que se conceden a personas con menores garantías de pago) supondrá una revisión del modo en el que se califica el riesgo a corto plazo, es decir, un cambio en las condiciones para conceder estos préstamos.

Un informe más alarmista

Un informe del FMI habla de un "proceso de ajuste dilatado"
Pese a las palabras de Rato, el FMI ha hecho público un informe sobre la estabilidad financiera mundial que es menos optimista de cara a los próximos años: según se extrae del mismo, la situación no se normalziará pronto, ya que el "proceso de ajuste" será "dilatado".


El estudio calificó como "una prueba importante" la turbulencia bursátil de agosto , que hizo que la Reserva Federal de Estados Unidos y los bancos centrales de Europa, Japón y Australia se vieran obligados a inyectar liquidez de forma extraordinaria para impedir el colapso de los mercados de crédito.

En su anterior informe, en abril, el FMI advirtió del peligro que entrañaban la crisis del sector inmobiliario estadounidense y la escasa apreciación del peligro por parte de los inversores.