Inmigrantes de Bangladesh en ceuta
Más de un mes después de su salida del CETI, estos inmigrantes continúan viviendo a la intemperie por temor a su expulsión.

Sohil Mia tiene 28 años pero mucha vida a sus espaldas. Cuando su padre se jubiló y recibió del Gobierno la pensión de toda su vida trabajando, alrededor de 4.000 euros, la familia lo empleó, junto con una aportación del marido de una de sus hijas, en costear el viaje de Sohil a España. Era una inversión de futuro para llegar a Europa, donde según tenían entendido "se ayudaba a los pobres". Al final no resultó ser así.

Ayer en Madrid, hubo una manifestación por la permanencia en España, con permisos de trabajo, de los 38 bangladeshíes que, más de un mes después, continúan en los montes de Ceuta.

¿Cómo tomó la decisión de venir a España?

Cuando llegué de vuelta a Bangladesh no tuve el valor de ir a mi casa.

Mi padre era maestro y al jubilarse, el Gobierno le dio la pensión correspondiente a toda su vida de trabajo, alrededor de 4.000 euros. Si yo hubiera podido estudiar me hubiera correspondido su puesto de trabajo pero los ingresos de mi padre no me permitieron formarme así que no pude optar a su empleo. El mejor uso que podíamos dar a la pensión parecía ser intentar llegar hasta Europa pero al final no ha servido de nada, no hemos conseguido nada.

¿Qué sintió al saber que le expulsaban?
Intenté escaparme varias veces pero había demasiada policía y eran muy fuertes. No lo conseguí.

¿Cómo fue el regreso?

El marido de mi hermana me dejó el dinero para el viaje y cuando volví sin nada se enfadó. Ahora no vemos a mi hermana.

Cuando llegué a Bangladesh no tuve el valor para ir a mi casa así que llamé a un amigo y me fui con él. Cuando ya llevaba tres días allí sin que mi familia supiera de mí, mi amigo llamó a mis padres para que vinieran a recogerme. Cuando nos encontramos, mi madre me abrazó llorando y me dijo que no me preocupara, que a veces la vida es muy triste pero que en otros momentos era mejor, que sólo debíamos esperar.

¿Cómo es su situación ahora?
No es buena. La comida no es suficiente para todos y tenemos problemas con mi hermana. Su marido me dejó dinero para el viaje y cuando volví sin nada se enfadó. Ahora no vemos a mi hermana y, aunque mis padres no me culpan yo me siento muy mal, sólo alguien que pudiera abrirme el corazón y mirar dentro sabría cómo me siento.

Ha perdido demasiado...
Sí, he perdido mucho, sobre todo mucho tiempo. Si pudiera reclamar algo no sería el dinero que perdí, sino los dos años que estuve en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) en España sin hacer nada y sin que sirvieran para nada...

¿Qué pediría para otros que puedan verse en la misma situación que atravesó usted?

Si el Gobierno de España debe expulsarlos, que lo haga de inmediato, que no dejen pasar dos años.

No deseo a nadie que le ocurra lo que a mí... Pero sí pediría que, si el Gobierno de España debe expulsar a los que vayan llegando, que lo hagan de inmediato, que no dejen pasar dos años como está haciendo, por favor, porque eso dobla nuestras pérdidas y nuestro dolor. Son dos años de soñar cada noche con un viaje a la península, con un trabajo, con poder enviar dinero a nuestra familia, con darles un futuro.... Y todo eso nos destroza. Yo no dejo de preguntarme ¿por qué he perdido tanto tiempo?

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