Los mayores decorados de la historia del cine

  • Decorados y arquitecturas, a menudo relegados a un segundo plano, son fundamentales en una película.
  • Películas de romanos, fantásticas, realistas o de ciencia-ficción han contado con carísimas construcciones.
  • 'Ben-Hur', 'El señor de los anillos', 'Harry Potter' o 'Piratas del Caribe' están entre los más impresionantes.
Una escena de 'Titanic' (1997)
Una escena de 'Titanic' (1997)
Fox

De cartón piedra, preciosas maquetas en miniatura o construidos a tamaño real. La fisicidad de los decorados frente a las nuevas tecnologías, a los avances en efectos digitales que permiten recrear escenarios de película. A menudo se piensa en Hollywood, pero los rusos son también un punto y aparte. La superproducción Dau, basada en la vida del científico y Premio Nobel Lev Landáu, aún no ha podido verse en cines, ni en ninguna parte. Todavía está en fase de postproducción y sus decorados prometen ser impresionantes.

Con una superficie de más de 12.000 metros cuadrados es el mayor set construido en Europa; y la reconstrucción de decorados, vestuario y acabados son recreados minuciosamente. Más les vale, la preparación empezó hace diez años y el rodaje hace ocho. En 2013, Stalingrado, dirigida por Fedor Bondarchuk, tampoco escatimó esfuerzos en la reproducción de los escenarios que dieron lugar a una de las batallas más célebres de la II Guerra Mundial, con 400 operarios trabajando durante más de seis meses.

A lo largo de su historia, directores y productores visionarios, desafiando las reglas de la cordura que pedirían menos inversión, se han lanzado a gastar enormes cantidades de dinero solo en la creación de las escenografías y decorados. Las películas de romanos y bíblicas fueron propensas a crear espacios grandilocuentes. En la colosal Cleopatra (1963) se edificó un Foro Romano de impresionantes dimensiones, 500 metros de largo por 340 de ancho. No se quedó atrás La caída del imperio romano (1964), con otro fórum de 400 metros de largo por 230 de ancho. Gladiator (2001), de Ridley Scott, fue una de las primeras superproducciones de Hollywood en recurrir a los efectos digitales para recrear escenarios, y multitud de extras.

Hay decorados más actuales y reales cuya reconstrucción nadie diría que han costado una fortuna. Es el caso de Juegos de guerra (1983), con el superordenador que controlaba el lanzamiento de misiles nucleares, y que construyó su propio centro de Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial (NORAD) ante la negativa de dejarles rodar en el auténtico. Sus responsables fueron aún más lejos, la copia era algo más grande que el original con más de 2.700 metros cuadrados, y también más moderno. A Kubrick siempre le gustaban los desafíos, para La chaqueta metálica (1989) ordenó levantar varios edificios de una ciudad vietnamita, algunos en parte destruidos, siguiendo exactamente las fotografías reales que tenía como referencia. Tardaron dos meses y nunca se hizo oficial el coste que tuvo.

El clásico de 1946 ¡Qué bello es vivir, de Frank Capra, creó su propia localidad ficticia, Bedford Falls, con su calle principal y numerosas casas y tiendas. Igualmente impresionante fue la reconstrucción al detalle de la nave aeroespacial Apolo 13 en la película de 1995 de Ron Howard, o los decorados del Manhattan de a mediados del siglo XIX en Gangs of New York (2002) de Martin Scorsese. Por su parte, Francis Ford Coppola se arruinó ante el fracaso del musical Corazonada (1982), para el que también había elaborado carísimos decorados.

Entre la pura fantasía y la recreación histórica, Piratas del Caribe: En el fin del mundo (2007) con escenarios como Port Royal, en Singapur, Isla de la Muerte o la isla tropical del Pelegosto. Más piratas con el largometraje de igual título de Roman Polanski estrenado en 1986; o en Los Goonies (1985) con el emblemático buque de Willy el Tuerto, El Infierno, de 32 metros de largo; y los exuberantes decorados de Hook (1991) de Spielberg, con más de 2.700 metros cuadrados y entre los que un crecido Peter Pan, Wendy, Campanilla y Capitán Garfio vivían nuevas aventuras.

Imposible finalizar este recorrido sin citar a otros escenarios de fantasía o ciencia-ficción míticos, desde Blade Runner (1982) a La guerra de las galaxias (1977), pasando por En busca del arca perdida (1981), Legend (1985), Abyss (1989), Avatar (2009) las sagas de Narnia y Harry Potter o la trilogía de El Caballero oscuro.

Decorados que quitan el aliento

Intolerancia (1916). Dirigida por D.W. Griffith, fue la película más cara en su momento, con un coste de 2,5 millones de dólares. Cuenta con la construcción del mayor decorado de la historia del cine mudo. El gran muro de Babilonia se recreó con un esplendor y lujo inaudito, con 30 metros de altura y 1,5 metros de largo.

Metrópolis (1927). Dirigida por Fritz Lang. Unos de los decorados más emblemáticos del séptimo arte, una obra maestra del expresionismo alemán de los años 20 del pasado siglo. Sus edificios y maquetas ocuparon más de 5.500 metros cuadrados y la filmación fue todo un reto para la época.

Ben-Hur (1959). Dirigida por William Wyler y ganadora de 11 Oscar. Para la escena más famosa, la de la carrera de cuadrigas, se construyó una pista de 609 metros de largo por 200 de ancho. El suelo se rellenó con 40.000 toneladas de arena blanca importada de México. En septiembre se estrena una nueva versión.

Batman (1989). Dirigida por Tim Burton. La primera superproducción sobre el hombre murciélago en cine necesitó de 18 hangares de los famosos estudios Pinewood para levantar Gotham City, con decorados y arquitecturas góticas que ocuparon 381.000 metros cuadrados. Batman y Joker bien podían campar a sus anchas por allí.

Waterworld (1995). Dirigida por Kevin Reynolds. El capricho de su estrella y coproductor, Kevin Costner, contó con uno de los mayores presupuestos de Hollywood hasta el momento. La recreación de la fortaleza flotante (un atolón) ocupó más de 12.550 metros cuadrados, y se llegaron a utilizar más de 1.000 toneladas de acero.

Titanic (1997). Dirigida por James Cameron. El lujoso transatlántico hundido en 1912 contó con una réplica del 90 por ciento de la nave original, y un gran tanque de agua con más de 64.000 metros cúbicos de agua. Para los interiores se tomó como referencia el Olympic, un transatlántico de la época muy parecido y que tenía más documentos gráficos.

El señor de los anillos (2001 - 2003). Dirigida por Peter Jackson. En tierras de Nueva Zelanda se llegaron a construir sus fantásticos decorados utilizando más de 48.500 metros cuadrados de superficie. Entre ellos el poblado de los Hobbit o el espectacular Abismo de Helm. Una inversión también rentable por el turismo que atrae.

Matrix Reloaded (2003). Los hermanos Wachowski llegaron a construir para la segunda parte de su trilogía una autoestopista de casi 2,5 kilómetros de largo en una base militar abandonada. El rodaje de las escenas en este decorado, para la recordada persecución a toda velocidad, duró 3 meses.

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