Conmoción ayer en el barrio de Collblanc, en L’Hospitalet, al conocer la muerte violenta de una de sus vecinas que podría haber sufrido un robo, aunque aún no se descarta ninguna hipótesis. Manolita, de 72 años, falleció, según la autopsia, como consecuencia de una herida efectuada con un objeto punzante, que aún no ha sido encontrado.

Manolita era una mujer soltera, afable y cariñosa, muy conocida en su calle, según los vecinos. En el Passatge de la Concepció, donde vivía, en el primer piso del número cinco, sus vecinos no detectaron nada sospechoso.

Mujer de costumbres

La anciana tenía una rutina muy marcada en sus desplazamientos, lo que propició que cundiera rápidamente la alarma entre sus amistades, ya que «no acudió a tomar café», como solía hacer diariamente. Precisamente la última vez que los vecinos recuerdan haberla visto fue el sábado, cuando se dirigía a tomar el café con su grupo de amigas en una cafetería cercana. Su ausencia, tras dos días seguidos y sin justificación, a una de sus reuniones despertó la alarma entre sus amigas, que acudieron a su casa. Al entrar hallaron el piso revuelto y a la mujer en el suelo.

La Policía autonómica destacó que se trataba de una muerte violenta. Una de las principales hipótesis apunta a que Manolita fue víctima de un robo y que se intentó resistir.
En la vivienda reinaba un desorden notable, pero ninguna de las puertas y ventanas del domicilio de la víctima estaban forzadas.

Detienen a un ladrón fugitivo

La Policía detuvo ayer a Jiri K., natural de Kraslice (República Checa) de 31 años y con domicilio ocasional en Barcelona, sobre el que pesaba una orden de detención internacional por robo con allanamiento de morada y un delito de falso testimonio. La detención se produjo en las inmediaciones de la Via Laietana, según la Policía.