Mendigo durmiendo en la calle
Mendigo durmiendo en la calle EUROPA PRESS

El Boletín incluye conclusiones sobre el impacto de la crisis en el bienestar social, apuntándose a un crecimiento de la desigualdad durante el periodo de crisis económica y sobre los efectos de las prestaciones sociales en la distribución de la renta que se observan moderados y desigualmente distribuidos también según niveles de renta.

También señala que la renta ha caído sustancialmente desde 2010 y sólo se atisba una ligera mejoría en el ejercicio 2015. Para hacerse una idea de la pérdida de renta que ha supuesto la crisis en Canarias, sólo falta observar el 50% de la cola de la distribución de la renta.

Así, en 2008 en Canarias el 50% de los hogares tenía una renta media de 23.080 €/año o inferior, pasando en 2014 a 17.423 €/año, euros constantes de 2011. Esto es, una caída media de casi 5.700 €/año. En 2015 se observa una ligera mejora con respecto a 2014 y de una renta mediana de 17.423 €/año se pasa a 18.554 €/año, mejora que no afecta a todos los estratos de renta.

La disminución de renta se observa en todos los estratos y tamaño de los hogares, si bien, como sucede en la mayoría de las crisis, los hogares de mayor renta experimentan mayor pérdida en términos cuantitativos durante la crisis, pero su recuperación es más rápida. De hecho, son las rentas más altas las que mayor incremento de renta experimentan entre 2014 y 2015, especialmente en Canarias.

La media de renta total disponible de los hogares de mayor renta es casi tres veces superior a la media de renta de los hogares de menor renta. Como consecuencia de ello, los porcentajes de pobreza y carencia material son significativamente elevados.

El indicador de carencia material severa no ha dejado de crecer en Canarias durante todo el periodo de 2008 a 2015, y así, en este año de referencia, la media nacional se sitúa en 5,2% de hogares en carencia material severa; mientras que en Canarias este indicador se eleva hasta el 8,7% de hogares en carencia material severa.

Este proceso de desigualdad que se acentúa durante la crisis se retroalimenta por el incremento de la desigualdad en la distribución de las ganancias salariales, que afecta en mayor medida a los asalariados a tiempo parcial y a la mujer.

En el caso de Canarias, la ratio de cuartiles en el conjunto de asalariados pasa de 2,8 en 2008 a 2,9 en 2015. Esto es, el asalariado de mayor renta gana casi tres veces más que el asalariado de menor renta. La desigualdad es menor entre los asalariados a tiempo completo respecto de los asalariados a tiempo parcial.

DESIGUALDAD SEGÚN GÉNERO.

En cuanto a la evolución de la desigualdad según género, ésta aumenta en ambos casos durante todo el periodo desde 2007 a 2015, siendo siempre mayor la desigualdad entre mujeres que la desigualdad entre varones.

Así, un varón de mayor renta gana 2,4 veces más respecto de un varón asalariado de menor renta, pero una mujer asalariada de mayor renta gana 2,7 veces más respecto de una mujer de menor renta (primer cuartil).

No obstante, la desigualdad entre varón/mujer es bastante más elevada, y así, en Canarias, y para 2015, el varón asalariado de mayor renta (tercer cuartil) gana casi cuatro veces más (3,87) respecto de la mujer asalariada de menor renta. En los asalariados a tiempo completo la desigualdad es menor tanto entre varones como entre mujeres (ratio cuartiles intragrupo), y también entre varón/mujer (ratio cuartiles intergrupo).

En este último caso, la reducción de la desigualdad es bastante significativa de forma que el varón asalariado a tiempo completo de mayor renta tiene una ganancia media de 2,4 veces la renta de la mujer asalariada a tiempo completo y de menor renta. Esto es, se ha pasado de una ratio varón/mujer de 3,9 en el conjunto de los asalariados a una ratio varón/mujer de 2,4 en el conjunto de los asalariados a tiempo completo.

La incorporación de más mujeres a tiempo completo en el mercado de trabajo reduciría la desigualdad de género. Por el contrario, el aumento de mujeres como asalariadas a tiempo parcial aumenta la desigualdad por una doble vía: primero, porque la desigualdad en la distribución de la ganancia salarial es mayor en el colectivo asalariados a tiempo parcial respecto del colectivo de asalariados a tiempo completo; y segundo, porque la desigualdad varón/mujer es mayor.

Incorporar más mujeres a tiempo completo requiere hacer un esfuerzo en materia de conciliación laboral y familiar (horarios, infraestructura para el cuidado de niños, etcétera).

CONSECUENCIAS ECONÓMICAS DE LA CRISIS.

Las consecuencias económicas de la crisis no son homogéneas ni por estrato social, ni por género ni por grupo de edad. Así de la observación de los datos se extrae que la dispersión de renta es mayor en el colectivo de varones cuya mediana (valor central de la distribución de la renta, esto es, el 50% de la muestra) es mayor que la dispersión de renta y mediana del colectivo de mujeres.

Así mismo, por grupo de edades, la mayor dispersión de renta, así como, la mediana es mayor en los grupos de 45 a 65 años y de 30 a 44 años; mientras que la menor dispersión de renta está en los grupos de 16 a 29 y de 66 a 85 años.

Por último, se observa una escasa redistribución procedente de los programas de transferencias sociales parejo a una disminución de la cuantía. Muy probablemente, cuestión que escapa a este estudio, se requiera una mayor progresividad de la imposición directa que permita redistribuir desde las rentas más altas a las más bajas.