Visibilidad bisexual
Tania Criado y Carlos Castaño, bisexuales y visibles 100% para ayudar a otros como ellos a 'salir del armario'. JORGE PARÍS

Son los últimos en las siglas LGTB y así es como se sienten, los últimos en derechos y en respeto. Y siguen mayoritariamente habitando "en lo más profundo y oscuro del armario" a cuenta de su orientación sexual. De ahí que los organizadores del Orgullo LGTBI hayan decidido dedicar esta edición a su causa: la bisexual. Pretenden reivindicarla contra los negacionistas a golpe de una mayor visibilidad e información contra los prejuicios sociales que la rodean.

Carlos Castaño, de 29 años, es "bisexual". Poder realizar esa afirmación le costó muchos años, concretamente los que median entre los 18, cuando empezó a intuirlo, y los 25, cuando decidió dar el paso y "ser honesto" consigo mismo y con el mundo que le rodea: su familia salmantina y su entorno de la capital. Este investigador del CSIC achaca a la falta de referentes bisexuales la demora del reconocimiento de su identidad. "Cuando yo era adolescente había gays en las series de televisión y también algunos presentadores famosos lo decían. La homosexualidad estaba más normalizada, entre comillas, pero yo no sabía que la bisexualidad era una opción válida. ¡Ni sabía que esa palabra existía!". Al principio tuvo dudas de si era gay. "Pensaba, a ver si voy a ser gay y estoy engañando a esta chica con la que estoy. Pero es que ella me gustaba, clarísimamente", se contestó.

El despertar de la bisexualidad en Tania Criado, madrileña de 38 años, fue también bastante lento y no estuvo exento de baches. "Mi niñez transcurrió en un ambiente muy heterosexual", describe, "había homosexuales y lesbianas, pero no era algo del día a día como ahora. Cuando me empezaron a gustar los chicos pensaba que era lo normal, le ocurría a todas mis amigas. No le di importancia. Pero cuando me sentí atraída hacia las mujeres, entonces sí empecé a prestarle atención". Ella tampoco había oído hablar del término bisexual.

La definición de bisexualidad, según el colectivo, es el "potencial de sentir atracción romántica y/o sexual por personas de distinto género o sexo". Para Tania Criado, asesora de imagen de profesión y estudiante de psicología, la suya es además la orientación afectivo sexual más rica y diversa de cuantas existen. "Es fascinante por la cantidad de formas en las que se desarrolla. Hay múltiples opciones y combinaciones. Nos pueden gustar los dos géneros, pero también el intergénero. Están los que les gustan las mujeres, sin importarles el sexo biológico que tengan. Y también quienes se sienten sexualmente atraídos por un género y románticamente por el otro", enumera.

Las definiciones de la bisexualidad

La seguridad y confianza con la que ahora se expresa Tania no las tenía tan desarrolladas a los 15 años. Entonces, con las primeras dudas sobre su heterosexualidad, acudió a pedir consejo a un hombre gay de su entorno más cercano. Pensó que nadie mejor que él la entendería. "Pero me topé con una persona bifóbica. Él no lo veía como una orientación sexual. Para él se trataba de una opción de viciosos, de personas que le dan a todo y se justifican".

La falta de información, la ausencia de referentes y el negacionismo conforman un nutritivo caldo de cultivo para la bifobia, que sigue instalada en la sociedad y que mantiene al colectivo excluido, silencioso y oculto. Tania, involucrada desde septiembre en el movimiento asociativo bisexual de la capital, asegura que "resulta muy difícil encontrar a gente bisexual cien por cien visible. Las lesbianas van 1.000 kilómetros por detrás de los gays en apertura, pero es que los bisexuales viven en lo más profundo y oscuro del armario. No están nada visibilizados", lamenta.

La bisexualidad no es una transición desde la heterosexualidad a la homosexualidad, sino que es una orientación sexual en sí misma Los estudios sobre la bisexualidad consideran difícil determinar el número de personas bisexuales tanto por la falta de investigación como por las diferentes modalidades que la integran. Una cosa es definirse como "bisexual" y otra es reconocer haber tenido una atracción por alguna persona de otro sexo, puntualiza el informe británico de la bisexualidad que recoge en su web la Federación Estatal de Asociaciones LGTB.

En EE UU otro estudio reciente revela que a lo largo de 2015 la cantidad de personajes bisexuales que aparecen en televisión se ha duplicado. Pese a que pudiera parecer una buena noticia, en realidad esconde una mala, ya que los personajes bisexuales de la ficción son principalmente hombres y mujeres "en los que no se puede confiar, con tendencia a la infidelidad, carentes de sentido de la moralidad y claras tendencias autodestructivas". 

Carlos cree que "hace falta gente normal que se reivindique como bisexual", que los retratos del colectivo no pasen por los personajes turbulentos de la ficción ni por mega estrellas como David Bowie o Freddie Mercury. "Gente normal de la calle, que reconozca que siente atracción hacia hombres y hacia mujeres y que eso no les hace ser viciosos ni infieles por naturaleza". Este Orgullo intentan precisamente eso, "lanzar el mensaje de que existimos, que si eso se acepta ya estaría la mitad del trabajo hecho. Y entonces podríamos dedicarnos a explicar que cada 'bi' es diferente, sin caer en estereotipos".

La bifobia como negación y rechazo

En su camino hacia la visibilidad, Tania y Carlos han sufrido por la bifobia social. "Y es terrorífica", describe Carlos con contundencia. Ese rechazo a su orientación sexual no es exclusivo de la sociedad con prejuicios intensos contra todo lo que no sea la heterosexualidad, sino que también se da dentro del colectivo gay. A Carlos le han cuestionado su bisexualidad "mujeres y hombres, indistintamente" y los dardos más dolorosos por incomprensibles fueron aquellos que partieron del círculo gay.

"Cuando empecé a salir con chicos, inocente de mí creía que los hombres gay, por perseguidos, serían abiertos y no me discriminarían. Pero cuál fue mi sorpresa cuando vi que sí lo hacían. Me trataban con condescendencia... Me decían 'tú no te preocupes, todo hemos pasado por esas dudas o ya te aclararás. O veías que estaban pensando 'pobrecito, acaba de descubrir esto y está confuso". Cuanto más incipiente es el proceso de visibilidad, más mella hacen estas afirmaciones. De ahí que insista en el mensaje de que la bisexualidad no es una la transición desde la heterosexualidad a la homosexualidad, como algunos creen, sino que es una orientación sexual en sí misma. La suya.

Tania también ha padecido la bifobia en el colectivo LGTB. En su caso porque las mujeres lesbianas muchas veces no llegan a fiarse de una mujer bisexual para ser su pareja, presuponiendo que les serán infieles antes o después. "No entienden que cuando estamos con una persona estamos enteramente con ella. Es como si un hombre heterosexual moreno dudase de la fidelidad de su chica porque le parecieran guapos también los hombres rubios", pone como ejemplo.

Visibilizarse es un alivio. Definirte y sentirte cien por cien como eres es sentir que tienes el control de tu vidaEn su caso también se ha topado con el recelo de mujeres heterosexuales. Ha sido decirles que es bisexual y ver automáticamente como levantan una barrera en la relación de amistad. "No entienden que por encima de mi orientación sexual está mi respeto hacia ellas, que por muy 'bi' que seas no vas acosando a las personas". Tania ha enfrentado situaciones de conflicto también con hombres heterosexuales. "Se enteran de que eres 'bi' y dan palmas con las orejas, porque te ven como la llave de la puerta a su deseo sexual de hacer un trío con dos mujeres. Pero, por el hecho de ser bisexual no tienen por qué gustarme los tríos, ¿no?".

Pese a todos los obstáculos, ambos se mantienen firmes en su defensa abierta de la bisexualidad. Están convencidos de que merece la pena asumirse y visibilizarse. "Yo no voy hablando de mi orientación sexual a todas horas, pero cómo afronto mis relaciones afectivas es una parte importante de mi vida y llevarlas con transparencia me aporta seguridad en el resto de facetas de mi vida", argumenta Carlos.

"La visibilidad es estupenda", celebra Tania, "Te arriesgas cuando empiezas, porque te expones al rechazo, y en ocasiones incluso al acoso, o al cambio de actitudes entre tus amistades. Eso duele porque las personas somos seres grupales, queremos que nos quieran y nos acepten, pero merece la pena hacerlo de una manera natural", reivindica. Dice que no va por ahí con un cartel de 'bi' en la frente, pero que si surge lo cuenta sin darle más importancia. "No me escondo porque en el armario te falta el aire y tu vida no es todo lo luminosa que debería ser. Pasado el periodo de adaptación y los miedos, con un poco de rodaje se vive sin problemas. Visibilizarse es un alivio. Definirte y sentirte cien por cien como eres es sentir que tienes el control de tu vida".