Así se ha manifestado Barat este martes ante el Juzgado de Instrucción numero 4 de Vinaròs, que instruye la causa abierta por presuntas irregularidades relacionadas con la tramitación de la concesión de explotación del proyecto Castor, el almacén subterráneo de gas de Castellón, según ha informado la Asociación Nacional Arca Ibérica, que ejerce de acusación popular.

El investigado, que fue contratado por Escal UGS S.L. como coordinador del proyecto Castor y en 2011 ascendió al cargo de director general, ha declarado que todas las decisiones operativas relacionadas con el Castor fueron consensuadas y adoptadas de forma mancomunada por él, por el presidente del Consejo de Administración, Recaredo del Potro, y por el consejero delegado, siempre con el asesoramiento de expertos.

Según ha dicho, a la hora de confeccionar los proyectos y documentación técnica que en su día se acompañó a la solicitud de concesión de la explotación se trabajaba siempre con los datos científicos sobre la baja sismicidad de la zona, ha reseñado Arca Ibérica.

Además, ha apuntado que, según los estudios realizados por las consultoras contratadas por Escal UGS, en el peor de los escenarios posibles, podrían registrarse sismos con una magnitud de 4,78 grados.

ESTUDIO DE IMPACTO AMBIENTAL

También ha señalado que en el estudio de impacto ambiental confeccionado por Escal UGS aparecen referenciados los estudios realizados, en los que se hace constar la baja sismicidad de la zona en la que está enclavado el depósito de almacenamiento.

Así mismo, el investigado ha añadido que la normativa sismoresistente vigente en la época no aconsejaba adoptar precaución alguna, por cuanto que la actividad de inyección de gas no tenía incidencia alguna distinta de la sismicidad natural de la zona.

Preguntado sobre si tenía constancia a través del Observatorio del Ebro del incremento de la actividad sismica de la zona durante la tercera fase de inyección de gas -entre los días 5 y 17 de spetiembre de 2013-, ha dicho que sí y que, ante esta situación, se actúa coordinadamente con los órganos administrativos competentes y ayuntamientos afectados.

Sin embargo, ha dicho que no se decide por parte de Escal UGS reducir el caudal de inyección de gas hasta los niveles previos al incremento de la actividad sísmica hasta el 13 de septiembre de 2013 a pesar de que el 10 de septiembre el Observatorio del Ebro informó que desde el 5 de septiembre se habían registrado 41 sismos; de que a partir del día 9 había aumentado la frecuencia y magnitud de los mismos, siendo el mayor registrado de 2,5 grados; y de que el 12 de septiembre el Observatorio emitió un nuevo informe en el que contabilizó un total de 93 sismos, siendo el de mayor magnitud registrada de 2,66 grados, ha apuntado la acusación popular.

Finalmente, el director de Escal ha subrayado que los sismos registrados carecen de la intensidad suficiente como para poder ser percibidos no solo por la población, sino también por los propios operarios de la planta.

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