Oferta y demanda
En España hay un total de 1.042 centros universitarios (Escuelas y Facultades) y en el curso 2013-2014 se matricularon 1.532.728 estudiantes, entre grados y másters. ARCHIVO

Si dudamos en el momento de elegir una universidad, podemos encarar el sistema universitario por sus cifras para hacernos un idea sobre a qué nos enfrentamos. El sistema español lo conforman un total de 83 universidades (impartiendo docencia 81), distribuidas en 243 campus las presenciales y 113 sedes las no presenciales.

De las 83 universidades 50 son de titularidad pública y 33 privada. Este es el escenario que dibuja el informe Datos y Cifras del Sistema Universitario español 2015, del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. En España hay 1,78 universidades por cada millón de habitantes, pero si tenemos en cuenta solo la edad de estudios natural (entre 18 y 24 años) entonces el número de universidades por millón se sitúa en 25,67.

No podemos elegir la universidad solo por los rankings e indicadores sintéticos Las Comunidades Autónomas que ofrecen un mayor número de grados son Madrid (505) y Cataluña (442). Estas regiones coinciden con tener algunas de las universidades más favorecidas por los rankings, tanto en investigación como en docencia, aunque Madrid ha bajado en las últimas clasificaciones. Las universidades presenciales y no presenciales públicas ofertaron 303.168 plazas de grado en 2014-2015.

La mayoría de estos puestos se destinaron para Ciencias Sociales y Jurídicas, seguidas de Ingeniería y Arquitectura, Ciencias de la Salud, Artes y Humanidades, y Ciencias. Estos son los datos, el panorama general en cifras que no puede responder a la gran pregunta: ¿qué universidad escoger?, ¿cuál puede ser el criterio entre tanta oferta formativa?, ¿qué grado escojo de esos centenares de cursos y especialidades? ¿qué rama y qué lugar en el que vivir y estudiar? No hay una respuesta homogénea. Tampoco una clave que asegure el éxito docente.

La universidad conforma una relación bilateral: la mitad lo proporcionará el centro de estudios, y el resto corre por cuenta de la pasión y esfuerzo del alumno. Urge implicarse desde el inicio. Una vez definida la rama de conocimiento que se quiere cursar, ésta puede ofrecernos pistas y posibilidades.

Muchas universidades están especializadas en tipos de estudios, y tienen por tanto un mayor capital humano y técnico que se suma a su prestigio en determinadas materias. Por ejemplo, la Universidad de Barcelona se encuentra entre las mejores en Ciencias de la Salud, según el ranking QS por disciplinas 2015, y la Politécnica de Cataluña en Ingeniería Civil.

En España algunas de las universidades tienen un alto grado de especialización, como las politécnicas, pero también las hay con relevancia en Ciencias Sociales y Jurídicas (como la Autónoma de Madrid o la Carlos III), Economía (Pompeu Fabra), Artes y Humanidades (como la Universidad de Barcelona o la Complutense) y Ciencias (como las autónomas de Madrid y Barcelona).

En caso de tener clara la disciplina de estudio podemos comparar los centros e identificar las posibilidades concretas de cada uno. Los expertos recomiendan revisar siempre el programa académico del grado que se quiere cursar, conocer los contenidos teóricos y prácticos y sopesar las salidas profesionales. No obstante, la clave estaría en una actitud activa de ponderación, implicarse en la investigación para averiguar cuál puede ser la mejor universidad que cubra nuestros objetivos. No existe una respuesta uniforme y cada alumno deberá adaptarse a sus necesidades y expectativas.

Es aconsejable dedicarle tiempo de reflexión. No es una cuestión de rankings y podios. Las clasificaciones anuales que suelen publicar distintos centros, entre los que destaca el reconocido Ranking de Shanghai, son indicadores sintéticos que suelen minusvalorar las universidades españolas. A veces no ponderan en profundidad la docencia de los centros. Su prestigio puede no estar basado en los conocimientos concretos que adquirirá el alumno, sino centrado en cuestiones como la investigación, los premios Nobel concedidos a sus profesores y alumnos, la inversión en I+D, y la publicación de artículos.

Los mejores sistemas universitarios serían el de Cataluña, Cantabria, Comunidad Valenciana, Navarra, Baleares y Madrid La manera de evaluar al profesorado se centra normalmente en su investigación y publicaciones más que en su docencia. «Toda la información es buena y necesaria, pero no podemos reducir a un indicador sintético la elección de universidad», explica Martí Parellada, experto de la Fundación Conocimiento y Desarrollo.

El último informe U-Multirank, auspiciado por la UE, y uno de los más completos, sitúan a la Universidad Pompeu Fabra (Cataluña), Mondragón (País Vasco) y la de Barcelona entre las tres universidades españolas más influyentes en investigación. Este portal permite a los alumnos valorar universidades en una base de datos de 850 instituciones de educación superior (46 españolas) de 70 países por determinadas ramas de estudio (aunque limitadas) y por su prestigio (www.umultirank.org).

Otras clasificaciones, como el último informe sobre universidades españolas realizado por la Fundación BBVA, sitúan a los centros catalanes entre las más punteros de España en el indicador U-Ranking, con la Universidad Pompeu Fabra, Autónoma de Barcelona y la Politécnica de Cataluña y Valencia, a la cabeza, seguidas por la Universidad Autónoma de Madrid, y la Universidad Carlos III. Este baremo deduce que las mejores universidades en docencia serían la Pompeu Fabra y la universidad privada de Navarra. A continuación encontraríamos la de Deusto, la Ramón Llull, la Autónoma de Madrid y la Carlos III.

Los mejores sistemas universitarios serían el de Cataluña, Cantabria, Comunidad Valenciana, Navarra, Baleares y Madrid. Valorando la empleabilidad, tres universidades privadas –IE University, la Universidad de Navarra y ESADE Business School– se encontrarían entre las favoritas de las empresas en España, según el Global Employability University 2015, de Times Higher Education. En lo alto de todas las clasificaciones globales están las prestigiosas y carísimas universidades de Harvard (EEUU), Cambridge y Oxford (Reino Unido).

Más que basarse en criterios generales, lo más recomendable es obtener la información de primera mano. Centrarse en las habilidades docentes y en los contenidos, así como en los elementos que marquen un valor añadido para los estudios y el alumno. Es adaptar la universidad a tus necesidades. «Yo optaría siempre por ir a las jornadas de puertas abiertas, escribir y entrar en contacto con el profesorado y antiguos alumnos que te puedan aconsejar, buscar el contacto directo, porque no todo el mundo quiere lo mismo. Se trata de tener un cierto conocimiento de primera mano, de lo que es la universidad, de cómo funciona, de personas que han pasado por allí», alega el experto en el sistema universitario, Jordi Mir, del departamento de humanidades de la Pompeu Fabra.

Consejos para una buena elección

No existe una fórmula exacta para elegir con éxito una universidad. Lo mejor es informarse personalmente, valorar todas las opciones y ver cuál se adapta a nuestras aspiraciones. Sin embargo, es importante tener en cuenta algunos detalles.

Profesorado. El nivel de formación, investigación y especialización del profesorado puede ser clave para obtener mejores conocimientos.

Número de alumnos por clase. Un exceso en el número de alumnos puede menoscabar el proceso de aprendizaje. w Enseñanza tecnológica. Los desafíos tecnológicos actuales implican que las universidades estén a la altura en sus métodos de aprendizaje.

Servicios que ofrece la universidad. Desde las prácticas en las empresas, a los sistemas de intercambio y actividades extraescolares, así como posibilidades de entablar contactos con el entorno profesional.

Biblioteca e infraestructuras. La biblioteca es uno de los elementos fundamentales.

Coste del lugar y flexibilidad de horarios. Estudiar en una universidad no solo es el coste de la matrícula, sino también la vivienda, materiales y alimentación. Los horarios flexibles permiten que el alumno pueda trabajar o ampliar sus conocimientos.