La vista oral está señalada para este jueves, 5 de mayo de 2016, en el Juzgado de lo Penal número 1 de Oviedo, a las 10.15 horas, según ha informado la Fiscalía.

El denunciante, nacido en 1975, padecía de fibromialgia, enfermedad que le había sido diagnosticada por un facultativo y de la que había estado a tratamiento médico. Dado que no mejoraba de la sintomatología dolorosa, en fecha no determinada durante la primavera del año 2010, acudió a la consulta abierta al público que tenía en Oviedo el acusado, de profesión ATS, en la que practicaba la homeopatía y acupuntura.

Durante tres meses aproximadamente, el enfermo acudió con regularidad a la consulta, donde el acusado le aplicaba un tratamiento consistente en pequeñas punciones en distintas partes del cuerpo. El día 23 de junio de 2010, el denunciante comentó al acusado que tenía un hombro doloroso debido a calcificaciones en los tendones, sugiriéndole el acusado tratarlo, lo que el hombre aceptó. El tratamiento que dispuso el acusado consistió en la administración del

fármaco Procaína mediante inyecciones. Lo hizo mediante reiteradas inyecciones profundas para llegar hasta la zona del periostio.

La Procaína es un fármaco que sólo puede ser prescrito por un médico (circunstancia conocida por el acusado), que bloquea la conducción nerviosa previniendo el inicio y la propagación del impulso nervioso, por lo que tiene capacidad de actuar como anestésico

local. No obstante, desde el punto de vista médico, no está indicado para el tratamiento del dolor de hombro por calcificaciones.

El Ministerio Fiscal sostiene que el acusado administró dicho fármaco omitiendo las más elementales normas de cuidado pues, aparte de carecer de la titulación médica oportuna, lo hizo en una sola sesión y con reiteradas punciones sirviéndose de la misma aguja, comprometiendo así las necesarias condiciones higiénicas de tal intervención.

Esa misma noche, el denunciante comenzó a sufrir fuertes dolores en el hombro tratado. Aunque acudió por la noche al médico, se le administró solo un calmante. Durante los días siguientes fue a la consulta del acusado, quien para tratar de calmarle el dolor,

le aplicó corrientes y cataplasmas, que resultaron de todo punto ineficaces, puesto que lo que sufría era un proceso infeccioso en el hombro, cuyo origen se relaciona con la intervención practicada el día 23.

El lesionado tuvo de recibir para su curación, además de una primera asistencia facultativa, posteriores tratamientos médico y quirúrgico, consistentes en limpieza y drenaje del material purulento bajo anestesia general, tratamiento antibiótico y posterior tratamiento rehabilitador. Estuvo hospitalizado 28 días. El período curativo se prolongó 189 días y duró hasta el día 10 de febrero de 2011. Le han quedado secuelas.

El acusado es mayor de edad y fue condenado en mayo de 2013, firme enero de 2014, por un delito de intrusismo, refiriéndose los hechos probados de la misma a actuaciones llevadas a cabo hasta octubre de 2009.

La Fiscalía considera que los hechos son constitutivos de un delito de intrusismo y de un delito de lesiones por imprudencia del y solicita que se condene al acusado a un total de 4 meses de prisión, inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante el tiempo de la condena, multa de 10 meses con una cuota diaria de 8 euros (2.400 euros), con responsabilidad personal subsidiaria en caso de impago, abono de las costas y pago de una indemnización de 23.000 euros a la víctima.

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