El Alcázar restaura dos sargas de Gustavo Bacarisas colgadas en el Palacio Gótico

Las labores de recuperación podrán ser visitadas en el taller habilitado en la sala Cantarera del recinto palaciego
Una de las sargas de Bacarisas.
Una de las sargas de Bacarisas.
ALFREDO DE ANCA/LINCE PHOTO AGENCY

Los Reales Alcázares de Sevilla, declarados Patrimonio de la Humanidad en 1987, han comenzado un proceso de restauración de dos sargas del pintor gibraltareño Gustavo Bacarisas que decoran los muros del Palacio Gótico. El delegado municipal de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo del Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Muñoz ha informado esta mañana sobre la restauración de estas obras artísticas y ha mostrado el proceso de descolgado y traslado de una de las sargas, al taller habilitado para la intervención en la sala Cantarera, donde serán visibles las labores de recuperación.

En rueda de prensa, el delegado, junto con la directora de los Reales Alcázares, Isabel Rodríguez, ha explicado que las dos sargas pertenecen al pintor cosmopolita Gustavo Bacarisas (1873-1971), quien nació en Gibraltar, aunque realizó la mayor parte de su obra en Sevilla. Estas sargas "fueron encargadas al pintor por parte del rey Alfonso XIII para decorar el Pabellón Real" de la Exposición Iberoamericana de 1929, ha precisado. En total son cinco piezas de este tipo las que decoran el Palacio Gótico de los Reales Alcázares, pero las que se van a restaurar "de momento" son únicamente dos. Una de las sargas muestra un demallón del descubridor Cristóbal Colón y la otra representa un bodegón con naranjas.

"los atractivos del alcázar"

El objetivo de esta restauración, en palabras del delegado, es "ampliar los atractivos del Alcázar, que sigue batiendo sus récord de visitas y se sitúa en el segundo monumento más visitado en Sevilla tras la Catedral". La operación, adjudicada a la empresa especializada en conservación y restauración Artyco, se va a realizar a "quirófano abierto y las salas estarán abiertas al público en su horario habitual", quedando así las piezas y sus tareas de restauración abiertas a las visitas en la sala Cantarera. El delegado también expone que el gobierno debe ser "cuidadoso" y "exquisito" y que estas actividades "van dirigidas a los sevillanos".

La sarga de Cristóbal Colón tiene una dimensión de 5,77 por 3,99 metros, mientras que la del bodegón es de 3,01 por 4,46 metros. El principal problema de los tapices es "el deterioro de las figuras", pues han sufrido "rotura y humedad". En el caso de la sarga de Cristóbal Colón, "el peso del tul estaba rajando el tapiz", mientras que en el caso del bodegón de naranjas "el muro tenía humedad, tuvieron que descolgarlo para prevenirlo de hongos y parásitos y ponerlo en mejores condiciones medioambientales", según continúa Isabel Rodríguez.

La inversión presupuestaria de las sargas es de cerca de los 18.000 euros y el tiempo estimado de la restauración "es imprevisible", según afirma la directora. Aunque las sargas ya fueron restauradas en 1999, "esta intervención podría considerarse el primer gran trabajo de campo profundo que se va a realizar en las sargas" concluye la directora.

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