El quinto elemento
Diva Plavalaguna en 'El quinto elemento' Fox

Fue la película quizá más esperada de toda la historia del cine, con abundantes efectos especiales, repleta de personajes icónicos y también de nuevos que pudieran tenen gancho más que suficiente de cara al público. De repente, en una escena, aparece uno que no llega ni a secundario, prácticamente un extra y, en menos de un par de minutos se gana la admiración y curiosidad de miles de fans. ¿Quién era? Un peculiar stormtrooper del universo Star Wars y ocurrió en El despertar de la fuerza. Al grito de "¡Traidor!", dirigido a Finn (John Boyega), exhibe su arma con la habilidad de un samurái y desafía al héroe galáctico.

La impresión que suscitó en esa escena de acción, situada en el planeta Takodana, fue de tal magnitud que no tartadon en correr multitud de memes por Internet, y sus admiradores, a falta de conocer su verdadero nombre, le bautizaron como TR-8R (que suena a "traidor"). ¿Una mera anécdota? No fueron pocos los que deseaban saber más sobre quién era ese soldado de las tropas imperiales. Aún con más repercusión, en el regreso de Mad Max con Furia en la carretera se dijeron maravillas tanto de la interpretación de Tom Hardy como sobre todo de Charlize Theron, pero hubo "otro", un personaje también menor, que se convirtió inesperadamente en el predilecto: un guitarrista enmascarado tocando riff metaleros y lanzando llamas, subido a uno de los camiones de persecución y rodeado de grandes altavoces.

La pez Dory de 'Buscando a Nemo' ha logrado tener su propia película y se estrenará en junio La notoriedad que adquirieron ambos logró que la productora Lucasfilm, en el caso de El despertar de la fuerza, saliera al paso bautizando al citado stormtrooper como FN-2199, un antiguo compañero de Finn vinculado a la división de antidisturbios de las fuerzas imperiales; mientras que, por su bando, el director George Miller también creó un pasado para ese guitarrista metalero, denominado Doof Warrior, que tanto había gustado, un joven huérfano que Inmortan Joe, el villano de Furia en la carretera, había adoptado después de encontrarlo en una cueva con la única compañía de la cabeza de su madre muerta.

Con escasa presencia, casi sin líneas de guión —una palabra en el caso de FN-2199, ni una en el del guitarrista—, se ganan adeptos con ganas de saber más, incluso igual se merecerían protagonizar una película propia, un spin-off. Pero no son los únicos. Si la entrañable y desmemoriada Dory de Buscando a Nemo lo ha conseguido, y su película se estrenará en junio, ¿por qué no también ellos?

La superproducción de accción futurista El quinto elemento contaba con Bruce Willis y Milla Jovovich, dirigidos por Luc Besson, como grandes estrellas, pero a la alienígena azul y con tentáculos Diva Plavalaguna —en realidad la soprano albanesa Inva Mula-Çako— le bastó con una escena de 5 minutos, cantando la operística Il dulce suono, con giro techno, para erigirse en un personaje de culto.

También azulado, y sin abandonar el terreno de lo extraterrestre, en Guardianes de la galaxia impactante era Yondu (Michael Rooker), el cazador del planeta Centauri IV y líder de una banda de piratas espaciales —uno de los fundadores de los Guardianes de la galaxia en los comics originales—, y que quizás merecería también película propia en el universo Marvel.

De Tarantino a Kubrick, pasando por 'Los cazafantasmas'

Como surgido de otro mundo era el desequilibrado gangster Ben (Dean Stockwell) cantando In Dreams de Roy Orbison en la turbadora Terciopelo azul (1986) de David Lynch. Y, definitivamente, de otro mundo era Ivo Shandor; no lo busquen en las películas, sí en los videojuegos, pero su nombre se mencionaba en la primera de Los Cazafantasmas (1984). Era el líder del culto a Gozer y el arquitecto del edificio maldito del 55 del Central Park West, una puerta al Más Allá.

Prosigamos en el mundo de los asesinos, ladrones, estafadores y otra gente de mal vivir, y es en este punto donde llegamos a Tarantino. Quién no recuerda al Sr. Lobo, alias "el limpiador", de Pulp Fiction (1994) interpretado por Harvey Keitel —que un año antes había realizado un personaje similar llamado Victor en La asesina—, especialista en el lavado de cara, y de pruebas, de cualquier escena de crimen; o ese criado negro, Stephen, encarnado por Samuel L. Jackson en Django desencadenado, más mezquino que sus propios amos blancos.

No menos breve, e icónica, fue la prostituta mutante de tres pechos que aparecía en Desafío total, en la versión protagonizada por Schwarzenegger en 1990, al igual que la fugaz y enigmática aparición del chico disfrazado de perro en El resplandor —un esclavo de una relación homosexual—. Aunque, en esta obra de referencia de Kubrick las más inquietantes, entre los muy secundarios, eran ellas: las gemelas Grady —imposible olvidarlas—. Pero la distinción de cerrar esta extraña recopilación se la dejaremos a Jesus Quintana (John Turturro), el rival en los bolos de Dude (Jeff Bridges) en otro gran título de culto, El gran Lebowski de los hermanos Coen.