Ramón Morcillo
Ramón Morcillo, presidente de Regulación Responsable. ARCHIVO

Ramón Morcillo, 30 años, preside Regulación Responsable, una plataforma que promueve la legalización del cannabis en España. Defienden "la necesidad de una regulación responsable del consumo, producción y distribución del cannabis en nuestro país para terminar con las redes ilícitas que copan el mercado lucrándose para los más diversos fines a costa de la salud y el bienestar de millones de usuarios y usuarias".

¿Por qué es conveniente legalizar la marihuana?
Creemos que hay que regular porque es una sustancia que consumen casi 3 millones de personas y el hecho de que no esté regulada genera problemas en grupos vulnerables, entre ellos los menores y las personas con patologías mentales, por ejemplo. Es una cuestión de derechos y de salud. Finalmente de inteligencia social y de abordar estos fenómenos desde una visión de que la gente que acceda lo haga desde unas garantías. Nosotros partimos de la base de que los objetivos de consumo cero no se han cumplido y que hay que abordar el fenómeno con responsabilidad.

¿Cuáles son los pasos para la regulación?
Hay que abrir un debate institucional, lo debe abrir el poder legislativo. Hay un elemento clave en cualquier cambio legislativo y ese es el consenso, desde la plataforma estamos preparando una iniciativa legal que se abrirá con una ponencia que traerá a 50-100 especialistas nacionales que puedan impulsar ese consenso. Hay que abrir un debate de calidad, objetivo y científico. Y a partir de ahí buscar alternativas para regular el consumo de esta sustancia sometida a convenios internacionales con una interpretación adecuada al siglo XXI.

¿Se han fijado en algún modelo internacional?
Nuestro modelo es el que plantean los científicos del IDPC (consorcio internacional de políticas de drogas). Ahí hay una serie de propuestas que hablan de abordar experiencias de regulación, no es un objetivo muy liberalizador ni restrictivo, algo en el medio. Habría que experimentar unos años primeros e ir adaptándolo, desde la clave de seguridad, salud y derechos. Lo que al final no puede ser es que haya un aumento de consumo ni que se ponga en riesgo a los menores, que quedarían excluidos.

¿Quién gana con la legalización?
Con los mecanismos de protección a menores, gana la sociedad en su conjunto. Evidentemente gana en derechos fundamentales toda esa capa social que usa el cannabis, que estaría menos estigmatizada. Y desde la perspectiva de perder, a quienes hace más daño es a las redes ilícitas.

¿A quién será más difícil convencer?
El hueso más duro de roer es la sociedad general, a pesar de lo que dicen las encuestas. Los políticos lo tienen claro. También será difícil el sector médico prohibicionista. Pero en realidad el propio hueso duro somos los propios usuarios por un cambio de marco conceptual. Hay que desterrar el discurso de legalización frente a prohibición. Frente a un marco normativo ineficaz o basado en principios morales no científicos, apostamos por un marco regulatorio basado en un enfoque de salud.

¿Ve posible la legalización en la próxima legislatura?
Estamos sentando las bases para que se produzca un cambio político, tal vez sí es una realidad en el plazo de cinco a diez años.