Cuadro de Bacon
La obra fue pintada en 1973. EFE
Un violento desnudo masculino donado en su día por el pintor Francis Bacon (1909-1992), a cambio de que le alquilaran un estudio donde trabajar, es la obra más destacada de la subasta de arte moderno y contemporáneo que celebrará Christie's en Londres el próximo 14 de octubre.


El cuadro es propiedad del Royal College of Art , la misma institución que lo recibió como pago por el alquiler de un estudio en su sede londinense de Cromwell Road y que ahora ha decidido ponerla en venta para recaudar fondos para sus nuevas instalaciones en la zona de Battersea, al sur del Támesis. Se confía en que el cuadro, titulado Estudio del cuerpo humano. Hombre encendiendo la luz, se venda por un mínimo que debería oscilar entre los 10 y 13 millones de euros.

Un incendio destruyó su estudio

Francis Bacon no estuvo vinculado ni como alumno ni como profesor al Royal College of Art, pero después de que un incendio destruyese en 1969 su estudio, el entonces rector de esa institución, Robin Darwin, le ofreció un lugar donde trabajar.

Como contrapartida, el artista ofreció un lienzo titulado Estudio de corrida de toros, número 1", que, sin embargo, el propio Bacon reclamaría unos años más tarde, en 1975, para presentarla a una retrospectiva que organizó el Metropolitan Museum, de Nueva York.

La obra sorprende tanto por el propio desnudo masculino como por su explícita homosexualidad
A cambio, Bacon entregó al colegio británico otro cuadro, el titulado Stuty from the Human Body. Man Turning on the Light, pintado entre 1973 y 1974 y que guardaba en su estudio, para que le sustituyese con carácter provisional. El sustituto resultó, sin embargo, tan popular entre el personal docente y los estudiantes de la institución que los responsables de esta última pidieron al pintor que lo dejase allí definitivamente.

La obra, que mide 1,98 por 1.47 centímetros, forma parte de un grupo de estudios del cuerpo humano de Bacon de extraordinaria fuerza expresiva. Muestra a un hombre de espaldas abierto de piernas como si estuviese montado a horcajadas sobre un plano vertical verde mientras con la mano derecha da al botón de una pera de la luz que cuelga de un cordón para encender una bombilla que aparece en el fondo.

Bacon toma ese acto tan sencillo y cotidiano y lo transforma en algo que sorprende por su aparente brutalidad, resaltada tanto por el propio desnudo masculino como por su explícita homosexualidad. Dos años antes se había suicidado uno de los amantes del pintor, George Dyer, tragedia a la que siguieron las muertes de otras personas de su círculo, que le dejaron muy vulnerable a los ataques de angustia existencial.