Al contrario de lo que ha sucedido en el conjunto del Estado, la siniestralidad en las carreteras de Euskadi ha descendido este verano. Entre julio y agosto murieron 16 personas en accidentes de tráfico, un 36% menos que la media de los últimos cinco años, de unos 25 fallecidos por verano.

El dato acumulado desde el principio de año alcanza las 52 muertes, frente a las 82 de media del último lustro.

El balance de accidentalidad ha registrado, además, un descenso del 13% en el número de accidentes con heridos, pasando de los 680 de media de los últimos veranos, a los
588 de este año. Esta tendencia a la baja también se aprecia en el número de heridos graves, que se ha reducido un 16%.