Efectivos de la Guardia Civil detuvieron esta tarde en la localidad zamorana de Guarrate a Rosario R, de 38 años, la cuidadora supuestamente relacionada con la muerte de una niña de seis meses ocurrida el 11 de agosto en el hospital Yagüe de Burgos, donde ingresó con síntomas de haber sido golpeada.

Su detención y puesta a disposición judicial en calidad de imputada fue acordada el jueves por el Juzgado de Instrucción número 1 de la capital vallisoletana, aunque la orden no llegó hasta hoy a la Guardia Civil.

Efectivos de la Guardia Civil se trasladaron hoy hasta Laguna de Duero, localidad de Valladolid donde reside, pero descubrieron que su domicilio estaba vacío.

Tanto por la abundante correspondencia existente en su buzón como por testimonio de otros vecinos, los agentes conocieron que la mujer buscada se encontraba de vacaciones y muy posiblemente en la localidad zamorana de Guarrate, donde acostumbran a veranear sus padres.

La detención inmediata ya había sido solicitada por la Fiscalía de Valladolid tras tener acceso al informe de la autopsia, que revelaba que el bebé presentaba fractura de los huesos frontal y parietal del cráneo, si bien dicha medida no había sido ejecutada por encontrarse el juez instructor de vacaciones.

Con independencia del contenido del informe forense, el juez instructor ya había citado a la cuidadora para esta semana en calidad de imputada con el fin de interrogarla, decisión que había tomado inicialmente a tenor del contenido del atestado policial y de los informes hospitalarios.

Giro radical

El caso da así un giro radical respecto de lo ocurrido en su fase inicial, cuando el propio juez consideró "temerario" hablar de la comisión de un posible homicidio doloso por parte de la cuidadora sin entonces haber recibido el informe de autopsia.

De hecho, la propia 'canguro', que, al igual que la madre de la niña y algunos vecinos ya declararon por estos hechos ante la Policía Nacional, porfiaba en su inocencia y aseguraba que las lesiones que presentaba la niña se las pudo causar al intentar reanimarla tras atragantarse mientras le daba una papilla.

Desde entonces, la madre de la niña, una madre soltera que la tuvo por inseminación artificial, y su entorno familiar habían acusado directamente a la empleada de la muerte del bebé, A.H.A, y habían anunciado su intención de personarse como acusación particular en el caso.

Al tiempo, han denunciado públicamente la sensación de abandono por parte de los distintos organismos y de la propia Justicia, capítulo este último en el que se incluía al instructor por irse de vacaciones sin tomar cartas en el asunto y al engranaje judicial por los quince días de retraso con que llegó el informe forense a manos del juez.

Lo que ocurrió

Los hechos investigados hacen referencia a la muerte de la niña vallisoletana de seis meses ocurrida el 11 de agosto en el General Yagüe de Burgos, donde ingresó con politraumatismos en la cabeza y una hemorragia cerebral.

La niña fue atendida a primera hora de la tarde del jueves, día 9 de agosto, en el Clínico Universitario de Valladolid y poco después, ante la falta de una UCI pediátrica, trasladada en helicóptero a su homólogo burgalés.

Las lesiones que presentaba la niña pusieron en alerta a los sanitarios, que más tarde y, tras un reconocimiento más en profundidad, rellenaron un informe protocolario ante la posibilidad de que se tratara de un caso de malos tratos en el ámbito familiar.