Verano, vacaciones y abandono de mascotas son tres ingredientes que todavía siguen unidos. Entre los meses de junio, julio y agosto en la protectora viguesa de A Madroa recibieron alrededor de 600 nuevos inquilinos, que se quedaron sin hogar después de que sus dueños se desprendiesen de ellos.

El mes con más abandonos fue junio, con un total de 240 perros abandonados, un 13,2% más que en el mismo mes del año anterior, seguido de agosto (con alrededor de 200) y julio (193).

En la actualidad, en la protectora aguardan un total de 300 canes (en mayo eran 400), pues tal y como asegura su responsable, Amparo Roger, «este año las adopciones se han duplicado». Para ella «ahora la gente está mucho más concienciada y piensa acoger un perro antes de ir a comprarlo».

Escoger no es fácil pues según la protectora, los vigueses no buscan un perfil concreto para su mascota.  Aquí no hay razas y es difícil encontrar cachorros, pero «estos animales tienen muy buen carácter, son muy cariñosos y quienes adoptan se quedan encantados», asegura Amparo.

Hacerse con uno de estos animales es sencillo a la par que económico. Aunque los adoptantes deben pasar una entrevista previa para conocer el entorno en el que vivirá en un futuro el perro, basta con abonar el microchip de identificación (unos 30 euros) para llevarse una mascota a casa.

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... qué habría que hacer con los que abandonan animales

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La importancia del microchip

El microchip es un sistema de identificación para perros y gatos. Lo coloca el veterinario y en él se recogen los datos del dueño para localizarlo en caso de pérdida o abandono de la mascota. Es obligatorio desde 1996, pero según los veterinarios, la cuarta parte de los animales que hay censados en la ciudad (alrededor de 12.000), carecen de este dispositivo. El motivo que los profesionales intuyen como posible causa de la no instalación de este dispositivo es económico: cuesta poco más de 30 euros. La Policía Local cuenta en sus dependencias con un lector de microchip, que se utiliza cuando se encuentra algún animal vagando por las calles con el fin de localizar a sus responsables.