Comprando pistolas
Un comprador prueba una pistola en una feria de armamento. MICHAEL

El asesinato en Liverpool de Rhys Jones , un niño de 11 años, ha reavivado el debate sobre la disponibilidad de las armas en Reino Unido. Víctimas y asesinos son cada vez más jóvenes, lo que preocupa a policías, educadores y padres. En Manchester y Liverpool una pistola de contrabando cuesta entre 75 y 225 euros, y es fácil de conseguir pese a todas las leyes que restringen el comercio y posesión de armas.

La prohibición total de la posesión de pistolas aplicada en noviembre de 1997 -un año después de una masacre en la que murieron dieciséis escolares y una maestra en la localidad escocesa de Dunblane- no ha impedido que el empleo de ese tipo de armas se haya doblado hasta alcanzar un total de 4.671 casos en el 2005-06.

Nuevas leyes penan la posesión y venta de pistolas, pero los homicidios por arma de fuego han crecido un 18%
Desde comienzos del 2007 ocho menores han muerto por disparos, seis de ellos en Londres, uno en Manchester y el último, el pequeño Rhys Jones, en Liverpool el pasado miércoles.


El año pasado, el Gobierno británico aprobó la imposición de una condena mínima a cinco años de cárcel por la posesión ilegal de un arma de fuego a la vez que tipificó como delito la posesión injustificada de pistolas o escopetas de aire comprimido. Otra ley aprobada también el año pasado prohíbe la fabricación o venta de armas de fuego de imitación que puedan confundirse con las de verdad.

Las bandas exhiben sus armas

A pesar de todas esas leyes, las pistolas están ahí, y pueden comprarse en la calle sin demasiados problemas. Según fuentes del ministerio del Interior británico, en el período 2006-07 hubo en el Reino Unido 58 homicidios por arma de fuego, lo que representa un incremento del 18% en un año, a los que hay que sumar otros 413 incidentes en los que hubo heridos graves.

Los jefes de la policía de varias ciudades británicas, entre ellas Londres, han alertado asimismo sobre la proliferación de las mismas entre las bandas juveniles. Las pistolas se han convertido en el Reino Unido en parte integrante de la cultura de esas bandas, cuyos miembros no dudan en recurrir a ellas para resolver sus disputas, a veces triviales. Medios británicos hablan hoy de un un vídeo publicado en Internet en el que aparecen miembros de una banda que se relaciona con el asesinato de Rhys Jones exhibendo sus armas de fuego sobre un fondo de música rap.

Una vecina del barrio de Liverpool donde murió un niño de 11 años ha afirmado que "los chicos se intercambian pistolas como si fuesen cromos" y que éstas "se han convertido en una especie de símbolo de estatus".