Agresión homófoba
Sergio fue víctima de una agresión homófoba en enero. JORGE PARÍS

En la madrugada del pasado sábado 20 de febrero Pablo y Rubén (nombres ficticios) caminaban con tranquilidad por el centro de la capital hasta que cuatro chicos decidieron acabar con su paseo: les atacaron, sin más, causándoles diversas lesiones. Se trata de la última agresión homófoba ocurrida en la Comunidad de Madrid, que ha elevado a 24 el número de ataques a homosexuales en la región en lo que llevamos de 2016, según datos aportados por el Observatorio contra la Homofobia, Transfobia y Bifobia que ha puesto este año en marcha la asociación LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales) Arcópoli en base a las denuncias individuales que llegan al colectivo. 

Estamos asistiendo a un repunte de la homofobia porque cada vez somos más visibles Estos ataques preocupan mucho a los colectivos LGTB, que han constatado un repunte de esta violencia en los últimos meses: el año pasado se contabilizaron una treintena de casos en la región, cifra que podría ser superada en el primer trimestre del año. La media de los dos primeros meses es de una agresión homófoba cada dos días y medio. "Estamos asistiendo a un repunte de la homofobia porque cada vez somos más visibles. Las personas homosexuales jóvenes no tiene inconveniente en besarse o cogerse de la mano en cualquier situación", explica Rubén López, vocal de Delitos de Odio de Arcópoli.

López apunta además que la cifra que ofrece Arcópoli seguramente se quede corta debido a que muchas personas no quieren denunciar la situación. De hecho, de las 24 agresiones que han llegado al colectivo, solo siete se han puesto en conocimiento de la Policía. "Hay gente que piensa que no debe ir de la mano de su novio en público y cuando le suceden estas cosas se siente incluso culpable y no denuncia. Ese pensamiento, desde luego, es erróneo", afirma.

Según el último estudio publicado por el Ministerio del Interior, el perfil del agresor homófobo más extendido es el de hombre español de entre 26 y 40 años. Sin embargo, Arcópoli asegura que en la mayoría de las agresiones registradas este año la franja de edad se sitúa entre los 20 y los 30 años. "La educación es clave para entender este fenómeno. Actualmente, hay un 10% de la población que sigue viendo la homosexualidad como una afrenta", finaliza López. 

¿Videovigilancia en Chueca?

La propia delegada del Gobierno en Madrid, Concepción Dancausa, ha mostrado públicamente su preocupación por este asunto. Dancausa ha reconocido que se ha registrado un repunte en las agresiones homófobas durante enero y febrero, y ha pedido a las víctimas que denuncien ante la Policía "para conocer realmente la verdad de lo que está sucediendo" y no solamente ante las asociaciones. La delegada también ha avanzado que estudia nuevas medidas que frenen estos comportamientos homófobos y que se sumarían a otros programas que ya están en marcha, como el desarrollo de un protocolo de concienciación a la sociedad. Dancausa ha dicho además ser partidaria de la colocación de cámaras de videovigilancia en Chueca, donde más ataques se producen, porque "han demostrado ser una herramienta útil que ha servido para mejorar la seguridad en muchos de los lugares donde se han colocado", como la Gran Vía, donde hay 38 dispositivos. No obstante, la delegada ha precisado que debe ser el Ayuntamiento de Madrid el que haga la propuesta. Entre los colectivos LGTB hay división de opiniones respecto a esta medida.

13 ataque en el Centro

La mayoría de las agresiones recogidas por Arcópoli se han producido en Madrid, en el distrito Centro (13), sobre todo en los alrededores del barrio de Chueca, aunque también ha habido ataques en las zonas de Moncloa (3), Salamanca (1), Retiro (1) Tetuán (1) y Carabanchel (1), además de en otras localidades de la región como Galapagar (1) y Villanueva de la Cañada (1). Hay otros dos ataques violentos en la capital de los que se tienen constancia, pero los denunciantes no han especificado el sitio concreto.

Sergio, de 20 años: "Nos pegaron por detrás al grito de 'panda de maricones'"

Tres de la mañana del pasado 11 de enero en el céntrico barrio de Chueca. Dos chicos subían por la calle Agusto Figueroa y se disponían a girar hacia la calle Hortaleza cuando un grupo hombres se acercó a ellos por la espalda y comenzó a golpearles sin otro motivo que el de suponer su orientación sexual. «Nos pegaron por detrás en la cabeza sin mediar palabra y empezaron a insultarnos al grito de 'panda de maricones'. Yo entonces caí al suelo, me di con un pivote metálico y perdí el conocimiento. No pude ver nada y no sé cuántas personas eran», relata Sergio García, que no recuerda nada más sobre ese momento concreto. «Luego fui a denunciar lo sucedido a la comisaría de Policía acompañado de mi amigo. Él, sin embargo, no quiso denunciar la agresión por vergüenza», explica este joven, que nunca se había visto envuelto en un suceso similar. «Es la primera vez que me pasa. Nunca había tenido problemas a causa de mi sexualidad», añade. Para Sergio lo que está ocurriendo en muchas localidades españolas es un ejemplo de intolerancia y de la «mala educación» que aún persiste en nuestra sociedad en pleno siglo XXI: «Es un problema de educación, o mejor dicho: de mala educación. No es normal que aún hay gente que no tolere que dos personas del mismo sexo se puedan querer. Y no solo ocurre en Madrid. También en Gandía, Málaga...», concluye.

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