El nacimiento de un niño en un hospital de campaña se convirtió en un suceso que devolvió la esperanza a decenas de personas en la ciudad de Pisco, devastada el miércoles por un terremoto de 8 grados en la escala de Richter que ha dejado unos 486 muertos, de las cuales 335 murieron en esta ciudad.


Ericka Gutiérrez, que fue atendida por especialistas de la seguridad social, dio a luz a un niño que pesó 3,5 kilos y que se llamará Rafael Jesús.

El nacimiento fue seguido por las cámaras de televisión y decenas de curiosos que se acercaron al hospital de campaña instalado en un parque, hasta donde también llegó poco después el presidente peruano, Alan García.

El padre del pequeño, Jesús Boquillaza, manifestó su alegría a los periodistas, a los que dijo que su vivienda fue destruida por el terremoto.

Empezar de nuevo

"Ahora todo empieza de nuevo para mí. Mi hijo me dará las fuerzas para seguir adelante. Estoy muy contento porque ahora tengo una nueva vida y alguien por quien luchar", señaló Boquillaza tras recibir la felicitación del presidente García.

Ahora todo empieza de nuevo para mí. Mi hijo me dará las fuerzas para seguir adelante"



El médico que atendió el parto, Carlos Orellana, no ocultó su emoción por el nacimiento y dijo que, en medio del drama y la muerte, la experiencia fue "maravillosa".

El presidente Alan García señaló, por su parte, que el nacimiento del pequeño "es el mensaje de la vida, de la consistencia del espíritu y de la persistencia de nuestra especie para sobrevivir".

Pisco, una ciudad costera ubicada a unos 300 kilómetros al sur de Lima, fue duramente golpeada por el terremoto del miércoles, que destruyó hasta el 80% de su infraestructura.

En menos de 48 horas se han registrado al menos 370 réplicas del terremoto de 8 grados en la escala de Richter, la última durante la noche del viernes, según informó el Instituto Geofísico de Perú.