La Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía ha confirmado que, en cumplimiento del protocolo previsto, se ha actuado en las siete provincias andaluzas —todas menos Almería— donde se reproduce el aguilucho cenizo, especie calificada de 'vulnerable' según el Libro Rojo de los Vertebrados en España y protegida por la legislación europea.

En respuesta a una pregunta parlamentaria de Ciudadanos (C's) que planteaba la parálisis del programa regional específico para este ave desde 2011, consultada por Europa Press, el consejero del ramo, José Fiscal, ha explicado que en el desarrollo del protocolo se ha contado con diferentes asociaciones ecologistas, asociaciones de voluntarios y entidades colaboradoras, siendo destacable la participación de más de 120 agentes de medio ambiente.

Las acciones llevadas a cabo han sido, entre otras, la detección de los nidos, su seguimiento, contacto con propietarios y maquinista y la salvaguarda de los nidos mediante rescate de pollos y huevos.

Con estos ejemplares se procede a la cría en cautividad y posterior suelta al medio natural mediante la técnica de 'hacking', para lo que se ha contado con el apoyo de los Centros de Recuperación de Especies Amenazadas (CREA) y con el Parque Zoológico de Jerez, entidad que viene colaborando desde 2013.

Todos estos trabajos se han realizado conforme lo previsto, según la Junta, que añade que actualmente se encuentra en la fase de puesta en común de los datos obtenidos, discusión de resultados y elaboración de informes.

Cultivos de cereal como principal hábitat de cría

El aguilucho cenizo es una rapaz de pequeño tamaño que visita la Península Ibérica para reproducirse, seleccionando principalmente los cultivos de cereal para su actividad. Este hecho es una de las mayores causas de mortalidad por acción indirecta del hombre, debido a la recolección mecanizada de la cosecha de cereales de periodos cortos que ocasiona la pérdida de algunos nidos de la especie.

Esta rapaz se distribuye de forma continua en el valle del Guadalquivir, utilizando los cultivos de cereal como principal hábitat de cría, localizándose las mayores densidades en la provincia de Jaén, en la zona occidental de la provincia de Sevilla y en la oriental de Huelva. También se han detectado grandes concentraciones en el área septentrional de Málaga y Cádiz, y en gran parte de la franja litoral gaditana.

Las acciones previstas en el marco del plan para la conservación de la especie pasan por seguimiento de la población, manejo de nidos y retirada momentánea de la pollada mientras se cosecha la parcela. Esta iniciativa contempla también otras medidas como el arrendamiento de terrenos, seguros para retrasar la cosecha, compra de cosecha antes de que se coja, acuerdos con particulares para el manejo del cultivo, control de la depredación y campañas de sensibilización dirigidas especialmente a agricultores para que participen en acciones de buenas prácticas agrícolas.

Andalucía alberga unas 25 especies diferentes de aves esteparias, de las cuales 15 están amenazadas; entre ellas, la avutarda, catalogada en peligro de extinción, es la más amenazada, seguida de la alondra de 'dupont' o ricotí y el aguilucho cenizo, vulnerables a la extinción.

Estas aves tienen su hábitat natural en las estepas y campiñas de la comunidad, superficies llanas o levemente onduladas sin apenas arbolado y con predominio de cultivos herbáceos, especialmente cereales.

La conservación y mejora de estos espacios es esencial para garantizar la preservación de estas especies: por ello, uno de los pilares básicos en el programa de conservación de las esteparias es contar con el compromiso y apoyo de los agricultores, ganaderos y propietarios de fincas para la mejora de estos espacios en general, y de las condiciones de vida de estas aves en particular.

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