Colossal statue of god Hapy, Thonis-Heracleion, Aboukir Bay, Egypt
La estatua de 5,4 metros de alto y seis toneladas de peso del dios Hapi, relacionado con el espíritu caprichoso del Nilo, cuando fue encontrada bajo las aguas © Franck Goddio / Hilti Foundation - Photo: Christoph Gerigk

Heracleion, también llamada Thonis, fue el principal puerto marino de Egipto en el último período de los faraones. Con la adyacente Canopus, cuya etimología procede de la expresión suelo de oro, formaban el par de ciudades costeras y, por tanto, cosmopolitas, que abrían el antiguo imperio a la influencia y el contacto con civilizaciones extranjeras. Desde hace mil años están hundidas bajo las aguas del Mediterráneo, a una profundidad de entre 10 y 30 metros y muy cerca de la desembocadura del Nilo.

Sunken Cities (Ciudades hundidas) traerá a la superficie una exquisita colección de tesoros encontrados en las sucesivas campañas de excavación arqueológica submarina iniciadas en 1996 y todavía no culminadas. Doscientos objetos forman el material que será exhibido por el Museo Británico de Londres, que recibe una extraordinaria cesión de las autoridades egipcias para mostrar asombrosas estatuas monumentales, joyas y piezas metálicas, que se mantuvieron en muy buen estado gracias a la baja salinidad del agua en la zona.

Conectores entre Grecia y Egipto

Fundadas en torno al siglo VII antes de nuestra era —aunque existen referencias en anales históricos anteriores—, el par de ciudades, asentadas sobre zonas insulares adyacentes, a unos 2,5 kilómetros de la costa y frente a la antigua Alejandría, en la bahía de Abu Quir, tuvieron una gran importancia comercial, cultural y estratégica como puertos conectores entre las grandes civilizaciones de Grecia y Egipto. No es casual que ambas estuviesen relacionadas con Naucratis, la única colonia helenística permanente en tierras egipcias.

Los objetos nunca habían viajado al extranjero tras la primavera árabe La exposición está montada con fondos propios del gran museo inglés, responsable de las excavaciones en Naucratis, y cesiones de Egipto de las prospecciones más recientes. Los organizadores resaltan que se trata de la primera vez que algunos de los objetos salen del país al que pertenecen y nunca habían viajado al extranjero tras la primavera árabe.

Financiada por la petrolera BP

Financiada por la empresa petrolera BP, muy activa culturalmente tras el desastre causado en 2010 por una de sus plataformas en el golfo de México, la muestra, la primera de arqueología submarina del museo y la más importante de la programación de 2016, acaba de ser anunciada para entre el 19 de mayo y el 20 de noviembre.

Ambas ciudades estaban consagradas a la adoración del dios egipcio Osiris La exposición revelará cómo el intercambio cultural y religioso floreció gracias a la floreciente vida de las ciudades, ambas consagradas a la adoración del dios egipcio del futuro y la regeneración, Osiris. En torno al siglo VIII Heracleion y Canopus comenzaron a ser anegadas por las crecidas del mar y el efecto del cercano delta del Nilo.

Aunque siempre estuvo clara la existencia de los restos hundidos, sólo a partir de 1996 se lograron recobrar en gran parte, gracias al trabajo submarino de un equipo de arqueólogos liderado por el francés Franck Goddio, presidente del Instituto Europeo de Arqueología Submarina y comisario de la muestra.

Una estatua de granito rojo de 5,4 metros

La exposición mostrará una serie de extraordinarias esculturas monumentales, entre ellas una estatua de granito rojo de 5,4 metros de alto y casi seis toneladas de peso de Hapi, personificación divina de las inundaciones del Nilo. Otra escultura hallada bajo el mar recientemente en Canopus representa a Arsinoe II, hija mayor de Ptolomeo I. Fue reina greco-macedonia  y se llegó a venerar como a una diosa tanto en Egipto como en Grecia. La estatua la representa como la encarnación perfecta de Afrodita, la diosa de la belleza que concede suerte a los navegantes.

El 10% de los impuestos por importaciones griegas debía ser donado a un templo egipcio La llegada de los griegos en Egipto, cuando eran anfitriones y no gobernantes, queda constatada en una estela completa de Heracleion que anuncia un decreto real del faraón Nectanebo I en el 380 antes de nuestra era fijando que el diez por ciento de los impuestos derivados de importaciones del "mar de los griegos" deben ser donados a templos egipcios.

El popular festival de los Misterios de Osiris

También se muestran objetos relacionados con el culto de los Misterios de Osiris, el festival de gran popularidad que se celebraba en el mes egipcio de khoiak (de mediados de octubre hasta mediados de noviembre). Las reproducciones en metal de una flotilla de 34 barcazas de papiro que navegaban por los canales de las ciudad durante los festejos, cada una llevando la figura de una deidad iluminada por 365 lámparas,  probablemente sean testimonios dejados votivamente por los asistentes.