Buitre leonado
Un ejemplar de buitre leonado. GTRES

Las aves necrófagas cada vez encuentran más problemas a la hora de alimentarse debido al sistema de normas de sanidad animal que se puso en marcha en 2011 con motivo de la crisis de las vacas locas. Supuso el cierre de comederos y muladares y la prohibición de abandonar buena parte de los restos de animales en el campo, lo que dejó a varias especies de rapaces carroñeras sin su principal fuente de alimento.

Los buitres ibéricos cada vez consumen alimentos de peor calidadCada comunidad autónoma, según el Real Decreto 1632/2011 aprobado por el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino, debía aprobar su propia legislación autonómica para delimitar las zonas de protección para la alimentación de las necrófagas y regular la alimentación de las mismas en las zonas de depósito o en muladares.

Hasta la fecha Madrid, Asturias, Galicia, Euskadi, Murcia y Baleares no cuentan con una regulación aprobada a nivel autonómico. Mientras que en algunas de las comunidades autónomas que sí lo hacen, la norma es inoperativa, al obligar a los ganaderos a cumplir unos condicionantes complicados y seguir contratando un seguro para la recogida, transporte e incineración de las reses muertas.

A estas dificultades se unen otros factores que agravan su situación. Los buitres ibéricos cada vez consumen alimentos de peor calidad, rebuscando en vertederos o comiendo restos de animales tratados con fármacos para uso veterinario, como el diclofenaco, un antiinflamatorio recientemente autorizado en España, a pesar de las mortandades masivas de buitres causadas por este producto en India y otras zonas de Asia.

La creciente preocupación por la posible transmisión de la tuberculosis bovina al ganado doméstico desde los restos de caza, ha hecho que en algunas comunidades autónomas como Andalucía, Castilla-La Mancha o Extremadura, se esté obligando a incinerar los restos cinegéticos (de la caza), otro recurso para las carroñeras. Sin embargo no existen evidencias científicas de transmisión a través de estas aves, ni atendiendo otras causas de expansión de la enfermedad.

En peligro de extinción

La situación a nivel mundial de este grupo de aves ya es de por si delicada y en 2015 la nueva Lista Roja de Aves de la UICN, ha declarado algunas de estas especies como en peligro de extinción o vulnerables, debido a su alarmante estado de conservación.

Las causas de mortalidad más importantes para este grupo de especies en España son envenenamientos o intoxicaciones, colisiones y electrocuciones con tendidos eléctricos, disparos y desnutrición, especialmente grave en los juveniles y causada por la reducción de sus fuentes de alimento.

El fomento de comederos y muladares, que impidan el acceso a especies carroñeras terrestres donde sea necesario, contribuiría a solucionar la difícil situación de las aves y de los propios ganaderos, reduciría los gastos de las administraciones autonómicas, que también sufragan una parte importante del coste de la gestión de las reses muertas, y disminuiría el riesgo de acceso a la carroña por parte de posibles especies transmisoras de tuberculosis bovina.