Invitan al público de una muestra sobre culturismo a hacer pesas en una de las salas del museo

  • El Kunsthalle de Zúrich organiza la exposición 'Construyendo cuerpos modernos' sobre la supuesta base del culturismo: transformar el cuerpo en una obra de arte.
  • La pinacoteca ha adecuado un salón para que los asistentes con ánimo hagan una sesión tutelada de levantamiento de pesas. Hay también vestuario para cambiarse.
  • La muestra abarca desde el padre de la gimnasia, Friedrich Ludwig Jahn, hasta las superestrellas actuales, pasando por 'vástagos oscuros' como los nazis nudistas.
Dibujo de Lea Rasovszky de un culturista
Dibujo de Lea Rasovszky de un culturista
Courtesy the artist

El culturismo (bodybuilding en inglés y en círculos de enterados) no persigue la musculación definida, simétrica y poderosa —los motivos psicológicos de ese anhelo pueden permanecer en la libre intimidad de cada cual—, sino la "transformación del cuerpo humano en una obra de arte". Así de claro lo ven, uno sospecha que con ánimo de marketing y no de establecer cánones histórico-estéticos, en el museo de arte moderno Kuntshalle, de Zúrich (Suiza).

La exposición Building Modern Bodies. Die Kunst des Bodybuildings (Construyendo cuerpos modernos. El arte del 'bodybuilding'), hasta el 7 de febrero de 2016, sostiene que los musculadísimos hasta el borde del estallido practicantes de la disciplina no lo hacen por motivos físicos, deportivos, de presunción o automasturbatorios, sino porque desean ser artistas. "Al formar sus cuerpos como los escultores hacen con los bloques de mármol, representan el ideal moderno de la optimización personal y le dan una forma concreta: sculpo, ergo sum (esculpo, luego soy)", dicen los organizadores.

'El culturismo está predestinado a los museos'

El culturismo —que ya aparece en algunas figuras muscularmentre hipertrofiadas del arte clásico griego—, es desde finales del siglo XIX "la cara artística y estética de la cultura del cuerpo moderno", prosiguen desde el museo en la misma línea. Los practicantes son "auto-esculturas" con un fondo creativo. "Mientras que los deportes y o el fitness no tienen sitio en un museo de arte, el culturismo está predestinado para este lugar", concluye el coordinador de la muestra, Jöerg Scheller, periodista, historiador y, no hace falta decirlo, culturista.

La exposición, que reúne obras de arte, fotografías y documentos históricos, es un recorrido por la historia de la disciplina. Como punto de partida proponen al padre de la gimnasia, Friedrich Ludwig Jahn (1788-1852), un pedagogo prusiano que padecía de ardores nacionalistas y consideraba que el ejercicio constante era "un antídoto contra los vicios burgueses y un camino hacia la austeridad como ideal de vida", pero consideran que sus dictados estaban basados en mejorar la "funcionalidad" corporal y no en construir una figura ajustada al deseo del practicante.

El 'ideal griego' murió de sífilis

Los primeros culturistas en el sentido actual del término fueron otro prusiano, Eugen Sandow (1867-1925), que pregonaba un ideal griego de la musculatura, hizo películas, giras de exhibiciones, se convirtió en un personaje muy popular y murió prematuramente de las complicaciones de una sífilis, y el estadounidense Bernarr MacFadden (1868-1955), que fue asesor del presidente Franklin Roosevelt en materia de salud —recomendó que se dejase de comer pan, al que llamaba "la semilla de la muerte"— y consejero personal de muchos actores de Hollywood.

El movimiento individualista, liberal y esteticista del culturismo se desplegó por todo Occidente durante la edad de oro de la disciplina (1940-1970), con la aparición de ídolos globales y millonarios como Charles Atlas (nacido en Sicilia en 1892 como Angelo Siciliano y muerto en Nueva York en 1972), junto con algunos "vástagos oscuros", como los nazis nudistas y adoradores del sol liderados por el estridente Hans Surén (1885-1972), que veía en el culturismo un camino para conseguir la "higiene racial".

Schwarzenegger y Lisa Lyon

El culturismo experimentó un segundo auge en las décadas de los años setenta y ochenta, con figuras pop como Arnold Schwarzenegger y Lisa Lyon, que fue una de las modelos favoritas de Robert Mapplethorpe. En la exposición de Zúrich hay obras de Anke Haarmann, Ana Hofmann, Ewa Kasperek, Lea Rasovszky, Rico & Michael y Martin Schoeller.

El museo ha adaptado una de las salas de exposiciones para que los visitantes con ganas y ánimo se dediquen durante un rato a la halterofilia. La pinacoteca informa que habrá monitores cualificados y que el museo dispondrá de una zona de vestuario para los interesados en la actividad.

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