Este sistema se utilizó para preservar la intimidad de las víctimas y evitar el doble perjuicio que significaría para los testigos encontrarse de nuevo con los supuestos agresores. El juicio se celebró dentro de una causa que se sigue contra tres hombres acusados de agredir sexualmente a una joven deficiente mental, para los que el fiscal solicita 10 años de prisión para cada uno.