El rodaje del cineasta Woody Allen, en uno de los enclaves más conocidos de la capital catalana, ha congregado a unas cuatrocientas personas alrededor del edificio, pese a que Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana han acordonado las calles adyacentes a la zona.

Concretamente, los trabajos han obligado a cortar la circulación total de la calzada lateral de paseo de Gracia entre Mallorca y Roselló y el corte intermitente en la calle Provenca a la altura de La Pedrera, aunque no se han producido grandes retenciones de tráfico.

Estos cortes han desatado también el enfado de los comerciantes y vecinos de la zona que han visto como sus ventas han descendido notablemente por los cortes de la calle. Por eso, piden que no se vuelva a rodar en sus calles ya que sus ingresos descenderían notablemente.