El hombre acusado de matar a la exconcejal socialista de Lorca (Murcia) Alicia Zambrana en la localidad alicantina de El Campello ha alegado ante un jurado popular que fue en defensa propia.

El acusado, cuyo juicio contra él ha arrancado este lunes y se alargará hasta el jueves, se enfrenta a una pena de 18 años de prisión por un delito de asesinato con la circunstancia agravante de parentesco.

El hombre, de 31 años y origen paquistaní, ha declarado acompañado de una intérprete a pesar de manifestar que entendía algo de castellano y que con la víctima se comunicaba en este idioma. Ante el jurado ha afirmado que mantenía una relación sentimental con la víctima y que los hechos —ocurridos en la madrugada del 13 al 14 de febrero de 2014 en la vivienda de la mujer en la calle Jacinto Benavente de El Campello— se produjeron tras una discusión porque la mujer se había puesto a "chatear" por 'skype' con otro hombre y él le preguntó quién era.

Según ha relatado, la víctima le increpó y se puso "agresiva", le empezó a gritar que "no le preguntara" con quién hablaba y se fue a la cocina a por un cuchillo con el que, según el procesado, le amenazó de muerte e intentó pincharle en dos ocasiones. Él se defendió y cogió un taburete cercano con el que golpeó a la mujer con la parte del asiento "una sola vez" en el mentón, ha dicho. La intención, ha insistido, "no era matarla", sino "intentar defenderse" y que tirara el cuchillo.

Asimismo, ha asegurado que ambos estaban bajo los efectos del alcohol esa noche y que, a pesar de la diferencia de edad —él tenía 29 años y la víctima 58—, no pudo quitarle el cuchillo por lo que agarró el taburete. Al respecto, ha apuntado que él no suele beber, pero que sí lo hacía la víctima.

Tras recibir el golpe, la mujer cayó inconsciente y empezó a sangrar, ha continuado, por lo que la tumbó en el sofá y le puso un trapo en la boca para intentar frenar la hemorragia. El acusado ha declarado que se "asustó" y que se fue enseguida del domicilio sin avisar a nadie porque no sabía que iba a morir. Además, ha aseverado que no sustrajo tarjetas de crédito de la fallecida y que el móvil que cogió era de su propiedad, aunque, como ha explicado la defensa, la víctima utilizaba el terminal con su tarjeta, ya que su móvil era "un Nokia muy antiguo".

En cuanto al portátil de la víctima, que estaba en el piso cuando se produjo la discusión pero que no ha aparecido en ningún momento de la investigación, el procesado también ha incidido en que no lo robó.

Tras salir del domicilio, huyó en tren a primera hora de la mañana a Barcelona, desde donde se trasladó a Italia, donde los agentes de este país lo detuvieron en abril del mismo año, en colaboración con la Guardia Civil, en la localidad de Limbiate, a unos 20 kilómetros de Milán, donde residía en un piso compartido. Por los billetes y la documentación falsa para poder viajar pagó unos 400 euros, que ha indicado que había ganado trabajando en Valencia y no de la venta del portátil de la fallecida.

Matrimonio de conveniencia

Por otro lado, el procesado ha aclarado que le pidió a la víctima que se casara con él para conseguir regularizar su situación ilegal en España y que ésta estaba de acuerdo. En este contexto, ha manifestado que no sabía que la víctima se había divorciado recientemente. Asimismo, ha señalado que durante su relación no conoció a ningún familiar ni a ningún amigo de la fallecida, salvo la persona en común que les presentó.

Tanto la Fiscalía como la acusación particular —a instancias de dos de los hijos de la fallecida— y la representante de la Generalitat en casos de violencia doméstica han sostenido que se trata de un delito de asesinato y en los dos primeros casos han destacado la indefensión de la víctima. Por su parte, la defensa ha alegado que se trata de un homicidio, ya que intentarán acreditar que no hubo varios golpes, sólo uno; que no hubo alevosía, puesto que ambos estaban discutiendo "y se les fue de las manos"; y que la intención del acusado no era matar a la víctima sino defenderse.

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