La falta de lluvias en el estado mexicano de Chiapas ha posibilitado que el templo de Quechula, del siglo XVI, vueva a emerger de las caudalosas aguas del río Grijalva, después de permanecer cuarenta años sumergido en el embalse tras la construcción de una presa.

El templo era la sede del patrono Santiago y quedó sumergido en las aguas del embalse que se construyó junto al municipio de Quechula. De construcción dominica, llama la atención por la conservación de la fachada.

La aparición de esta iglesia, que permanece semisumergida ha popularizado los recorridos en lanchas con las que los vecinos recorren su interior.

Los medios de comunicación locales aseguran que esta es la segunda vez en cuarenta años que ocurre algo semejante. Hace dos años la sequía posibilitó incluso que se pudiera caminar por este antiguo templo.