Rick Baker
El maquillador Rick Baker en el Festival de Sitges GTRES

El maquillador Rick Baker, 64 años, es historia del cine. Ganador de 7 Oscar y con trabajos tan revolucionarios como en Un hombre lobo americano en Londres. Desde sus inicios en los 70 con producciones modestas, muy de serie B, tipo El monstruo de las bananas (1973), pasando por su participación en Star Wars o trabajos tan reconocidos como Aullidos, Videodrome, Hombres de negro, Ed Wood o El planeta de los simios (2001), su arte ha dejado huella. Maléfica ha sido su última, hasta el momento, gran creación en cuanto a efectos de maquillaje. Y es que ha anunciado su retirada. Pero, aún así, deja una puerta abierta. En Sitges recogió un premio especial, la Màquina del Temps, a su trayectoria.

Ha anunciado que se retira definitivamente del cine ¿Se hace difícil de creer? Estoy retirado desde el año pasado, pese a ello, si alguien me propusiera un proyecto con el tiempo y el presupuesto necesario, y libertad creativa, quizá volvería. Aunque no creo nada probable que esto suceda. Sigo haciendo maquillaje, el problema es que no quiero que nadie me diga lo que tengo que hacer.

¿El maquillaje tradicional siempre será mejor, es más físico, más realista, que los efectos digitales? Me parece muy triste que en cine cada vez se recurra más a los efectos digitales. Pero en televisión no ocurre tanto. Hay grandes trabajos como en The Walking Dead o Juego de tronos.

El Frankenstein de Jack Pierce fue el matrimonio perfecto entre el actor y el maquillaje ¿De qué época guarda mejor recuerdo, quizá de sus inicios en los 70 o durante los 80? Probablemente de los 80. En aquella época había más tiempo, y más dinero, y los maquilladores éramos como superestrellas de las películas y capaces de mostrar a la gente todo de lo que podíamos hacer. Fue la edad de oro del maquillaje.

¿Qué resulta más difícil: una buena creación en maquillaje o lograr que el actor aguante durante 8 o 12 horas una sesión de maquillaje? Lo más difícil es ponerse de acuerdo en cómo debe de ser el maquillaje. Está el caso de Un hombre lobo americano en Londres, de John Landis, que me dijo hazlo cómo quieras, pero quiero una especie de monstruo del infierno con cuatro patas. En cambio, cuando trabajé, hace unos pocos años, en el remake de El hombre lobo me encontré con todo un ejército de personas, con miles diseños, pero todos muy simples. Y nadie decía nada, ni sabía como avanzar. Al final les pregunté el porqué me habían preguntado. “Porque eres el mejor me dijeron”. Pues si es así, dejadme hacer. Se terminaba el tiempo de preproducción y todos los personajes y diseños eran iguales.

¿Y los actores? Normalmente no ponen problemas, aunque todo está en las ganas que tengan en querer transformarse en otra persona. Hay gente como Eddie Murphy a quien le encanta convertirse en otros personajes. La gracia es que, con los maquillajes especiales, uno no acabe pareciéndose a sí mismo.

¿Cuáles serían sus películas predilectas en cuanto a maquillaje? Por supuesto, el número uno es el Frankenstein que creó Jack Pierce, el matrimonio perfecto entre el actor y la creación. Luego, Esmeralda, la zíngara (The Hunchback of Notre Dame) de 1939 y con Charles Laughton, porque es el rostro perfecto con el maquillaje perfecto. Y después, todo lo que hizo Dick Smith (El exorcista, El Padrino) porque cambió todo el concepto del maquillaje, era más una pasión. A partir de él el maquillaje evolucionó a mejor.

Usted estuvo en la primera de Star Wars, de 1977 ¿Le propusieron participar en la nueva, el Episodio VII: El despertar de la fuerza? Estoy muy emocionado con la idea que sea J.J. Abrams el director. Me encanta Star Trek (película que, precisamente, ganó el Oscar al mejor maquillaje) y creo que ha sido la elección perfecta. Me gustaría haber trabajado en El despertar de la fuerza, porque trabajé en el primera y hay compañeros que estuvieron en la última hecha hasta ahora. Así, de haber estado yo, habría sido de alguna manera como atar cabos, como unir un ciclo. Finalmente no ha podido ser, por motivos variados. El tiempo, también temas presupuestarios...