Análisis del ADN
Análisis de ADN en un laboratorio. POLICÍA NACIONAL

Una vecina de Morón de la Frontera (Sevilla), que actualmente cobra una pensión mensual de 700 euros, heredará más de tres millones de euros tras demostrarse gracias a una prueba de ADN que es hija de un acaudalado empresario con el que su madre mantuvo una relación de pareja no matrimonial hace más de 70 años, cuando trabajó en su casa como asistenta doméstica, fruto de la cual nació la reclamante.

La relación entre la madre de la demandante y el empresario tuvo lugar hace más de 70 añosEl abogado de esta mujer, Fernando Osuna, ha informado de que, tras más de cinco años de espera, la prueba de ADN practicada en el juicio ha dado un resultado positivo entre padre e hija "de más del 99%", añadiendo que el millonario empresario, que falleció hace más de 30 años, mantuvo económicamente a su hija extramatrimonial y a la madre de ésta y les prestaba su apoyo moral, existiendo "una convivencia clandestina".

El letrado ha indicado que su clienta no presentó antes la demanda "por respeto" a su madre, quien nació el 2 de mayo de 1922 en Morón de la Frontera y falleció el 30 de enero de 2004 en Sevilla.

La madre de la demandante, según Fernando Osuna, inició cuando tenía 20 años una relación sentimental con el empresario, 26 años mayor que ella, después de entrar a trabajar en su casa, y fruto de la misma se quedó embarazada y dio a luz a la reclamante.

Así, esta relación "duró hasta que quedó embarazada y tuvo que salir del servicio de la casa, posiblemente despedida" por la cónyuge del millonario empresario, quien "se preocupó por la reclamante y le compró una vivienda" en Morón, "dado que la casa donde residía era muy humilde y de reducido tamaño".

"Presión social"

El empresario siempre mantuvo económicamente a su hija y a la madre de estaLa mujer residió en esta vivienda con su hija, sus padres y sus hermanos hasta que se trasladó definitivamente a Sevilla "por la dificultad de la situación, que se hizo insostenible debido a la presión social del momento", mientras que el empresario continuó casado "y no puso fin a su matrimonio debido al pensamiento convencional de la época y para evitar cualquier escándalo público, tan mal visto".

No obstante, el empresario "no se desentendió de su hija ni de la madre de ésta, dado que según consta en los testimonios y declaraciones de numerosos vecinos no perdió el contacto con ellas" y asistía "frecuentemente" a la vivienda "que adquirió para la comodidad" de éstas, pues "pertenecían a una familia muy precaria y carente de posibilidades económicas, a diferencia de él, que ostentaba una buena reputación social y un considerable patrimonio".

Los testigos aseguran "haberlo visto entrar y salir de la vivienda que les compró, muy asiduamente, así como también aseguran que era conocida en el pueblo la paternidad" del empresario "a pesar de no estar reconocida". 

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