Knut, su cuidador y la pareja afortunada
La visitante un millón y su pareja, en primer término. Al fondo, Knut y su cuidador. (EFE/Johannes Eisele) EFE/Johannes Eisele

Knut, el oso polar estrella del Zoo de Berlín, recibió el pasado jueves a su visitante un millón, en el que podría ser uno de sus últimos espectáculos diarios junto al cuidador que le ha educado.

El zoo hizo una ceremonia especial para recibir al millonésimo fan, una turista holandesa de 32 años a la que se le regaló un ramo de flores amarillas y una bolsa de recuerdo de Knut.

"La pasada noche vimos en la televisión que estaban esperando el visitante un millón en el zoo", dijo a los periodistas Ilja Arends, que estaba en el zoológico con su marido Vincent.

Estábamos planeando ir al zoo y bromeamos con que podríamos ser nosotros

"Estábamos planeando ir al zoo y bromeamos con que podríamos ser nosotros. Cuando me puse en la cola para comprar las entradas vi a toda esa gente con cámaras y pensé: '¿y ahora?' ¡Y después nos dieron las flores! Todo fue muy inesperado".

En sus dos apariciones diarias frente a la multitud fascinada, el dedicado cuidador de Knut, Thomas Doerflein, rodaba por el suelo con el cachorro y dejaba que mordiera sus dedos jugando.

Knut empieza a ser peligroso

Pero Knut cumplió el jueves siete meses y ya pesa 43 kg, frente a los 800 gramos que pesaba al nacer.

Rápidamente se está convirtiendo en un peludo y poderoso depredador que pronto podría representar una seria amenaza para Doerflein.

Los días de espectáculo de Knut están contados

"Los días de espectáculo de Knut están contados", dijo el guardián del zoo Heiner Kloes, entre las especulaciones de que las vacaciones del cuidador que son la próxima semana señalarán el final de las actuaciones.

La multitud reunida bajo una lluvia torrencial para unirse al millonésimo visitante no parecía reflejar que el oso hubiera dejado atrás sus tiempos de celebridad.

"Por supuesto Knut todavía es mono", dijo un fan, mientras que otro se refería a él como "un icono de Berlín".

Knut fue rechazado por su madre, Tosca, y acaparó los titulares después de que un defensor de los animales dijera que la alimentación a mano de osos polares violaba sus derechos, lo que fue interpretado por los diarios alemanes como un llamamiento para que se dejara morir al cachorro.

Desde entonces, Knut se ha convertido en un icono mundial.

Tiene su propia canción, DVD y artículos de promoción que van desde peluches hasta camisetas.