Obras y recortes estivales atascan los buses urbanos
Sutobuses se atascaban ayer en Gran Vía. (F. Simón)
Ya es verano, pero las paradas de autobús, lejos de estar vacías, reúnen cada vez a más personas que muchas veces esperan hasta 20 minutos. El recorte estival de la flota de Tuzsa (hay 21 vehículos menos que en junio), el escaso número de ciudadanos que se ha ido de vacaciones y las numerosas obras dispersas por la ciudad son las principales causas que explican este desajuste de frecuencias.

«Empezamos el mes fatal, con menos autobuses y toda la gente que iba a las rebajas, y la cosa va a peor», explican los conductores. Los usuarios se quejan de esperas cada vez más largas y de los buses que son enviados de vacío para incorporarse en mitad de línea.

La empresa asegura que se cumplen las frecuencias y achaca los retrasos a las numerosas obras que invaden la ciudad. Las que más complicaciones provocan son las de la plaza de la Ciudadanía, paseo Teruel y Echegaray y Caballero, que obligan a desviar la circulación y provocan largos atascos en las vías aledañas, como Gran Vía o Hernán Cortés.

Los problemas afectan a todas las líneas y se traducen en retrasos y esperas. Incluso las que tradicionalmente han funcionado mejor, como la 30 y la 33, ya llevan tiempo acumulando demoras. «En verano va menos gente en autobús, pero porque se quedan en tierra para evitar aglomeraciones», señalan los conductores.

La semana que viene se quitarán siete vehículos más y en la segunda quincena el recorte incluirá 40 autobuses, por lo que se prevé que los problemas
persistan.

¿Menos usuarios en verano?

Este año Tuzsa ha reducido la flota por semanas porque los usuarios van reduciéndose progresivamente, según sus datos. El año pasado se registraron 370.392 usos durante la primera semana de julio y 322.141 la última, cuando la media durante el resto de año es de 419.008 viajes. Sin embargo, los conductores creen que si viaja menos gente es porque no cabe en el autobús. La población aumenta cada año, sobre todo por los inmigrantes, que son los que menos van de vacaciones y más usan el autobús, según explican. Las vacaciones son más escalonadas a lo largo de todo el año y en julio sigue habiendo mucha gente en la ciudad.