Una calle Montera sin prostitutas ni tiendas eróticas. Es lo que quiere el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón. Por ello, el Ayuntamiento estudia la posibilidad de expropiar las licencias de los sex shops de la zona, en la que se ejerce la prostitución, porque es una actividad «incompatible» con la recuperación del centro, según Gallardón.
En Montera hay cuatro negocios de este tipo que «desgraciadamente», dice Gallardón, están en regla y cumplen con la ley. El objetivo de eliminarlos es que sus usuarios y los de las prostitutas «no vean el centro como espacio preferente para estas actividades».

Gallardón considera «interesante» la idea de Nueva York de prohibir la instalación de un sex shop a menos de un kilómetro de centros académicos o religiosos.

Alejandro Pérez, dueño de Sex Tienda, uno de estos locales, está preocupado por el futuro de su negocio («ellos son los que dan y quitan las licencias») y cree que sería contraproducente: «Dejaría a los clientes sin opciones. Todos irían con las prostitutas. Nosotros les hacemos la competencia». El colectivo de prostitutas Hetaira estudia llevar esta medida a los tribunales por inconstitucional.

Habrá 31 cámaras más en el centro

La delegación municipal de Seguridad ha pedido permiso al Ministerio del Interior para instalar 31 cámaras de videovigilancia entre la calle Montera, la Gran Vía y la plaza de Soledad Torres Acosta, la de los cines Luna, zona considerada «conflictiva» por el Ayuntamiento, que pretende espantar a las prostitutas y mejorar la seguridad.