Greenpeace ha alertado de los riesgos del transporte de residuos nucleares hasta el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de Villar de Cañas (Cuenca), en caso de que se lleve a cabo, para 216 municipios por los que pasarían unos 40 camiones al año, con el riesgo de accidente de tráfico que ello supondría. Así lo recoge la organización en su iniciativa 'El viaje de los residuos nucleares al ATC. Un riesgo innecesario para 216 municipios'.

Así, la ONG ha alertado de que durante el transporte de estos residuos se irradiaría a las personas más próximas a los contenedores, las cuales recibirían mayores dosis en función de la distancia y el tiempo de exposición. También advierte de que pueden producirse accidentes porque es "imposible" predecir las situaciones inesperadas y recuerda los accidentes que se produjeron en Estados Unidos y en Reino Unido. Además, destaca que los contenedores no son invulnerables y apunta que a pesar de que el proyecto contempla que estos contenedores deben soportar una caída libre de nueve metros y, en caso de incendios, aguantar 800 grados centígrados durante media hora; indica que muchos investigadores consideran que estos parámetros son escasos.

También alerta del riesgo para la economía debido a que la radiactividad deteriora el valor de las propiedades inmobiliarias y causa perjuicio al turismo. Además, subraya que el proyecto supondría un "despilfarro económico", ya que costaría 1.000 millones de euros, que asumiría Enresa, frente a los 20 millones que cuesta aproximadamente cada almacén individualizado creado en cada central, los cuales además ya están construidos o en proyecto en ocho de los nueve reactores nucleares. Además del coste de cada Almacén Temporal Individualizado (ATI), que se encargaría cada central.

Asimismo, destaca que es "casi imposible" la prevención de un sistema de evacuación, refugio y descontaminación en caso de accidente para la población cercana; y subraya la ansiedad y el estrés emocional de los habitantes que puede causar la percepción del riesgo.

El documento traza las siete rutas que seguirán los residuos nucleares de camino al ATC, designadas por la Empresa Nacional de Residuos Radiactivos (Enresa). En concreto, los 40 camiones que transportarán los residuos circularán anualmente por Cataluña, Comunidad Valenciana, Castilla y León, Castilla La Mancha, Comunidad de Madrid y Extremadura, lo que supondría una media de tres transportes cada mes, según los cálculos de Enresa.

Estas rutas pueden ser consulatadas a través de un mapa interactivo en la web www.greenpeace.es/maparutasnucleares. También se puede consultar la situación de las centrales nucleares, del cementerio nuclear y de los puntos negros de la carretera por los que pasarán las rutas. A través del mapa, la ciudadanía puede enviar un email a los responsables de los municipios afectados para pedir una moratoria.

Por otro lado, la organización denuncia que en la actualidad el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) ya ha tramitado su informe para la autorización previa para el emplazamiento y ha iniciado la licitación de la obra civil, "sin tener aún" todos los preceptivos informes previos, lo que pone de manifiesto una "situación irregular".

Por todo ello, Greenpeace pide al Gobierno Español la paralización "inmediata" de este proyecto mediante una moratoria que implique la paralización de los permisos, autorizaciones y licencias hasta que se actualice el Plan de Gestión de los Residuos Radiactivos, se concluyan todas las evaluaciones de peticiones de información técnica y estas decisiones se sometan a un proceso de participación pública para escoger la alternativa socialmente más apoyada.

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