El Casco Antiguo es la zona de la capital andaluza que cuenta con un mayor número de inmuebles que han contado con obras, reformas o ampliaciones, como áticos, sin declarar de toda la ciudad y que han sido detectadas para quedar incorporadas al nuevo catastro, que entra en vigor en septiembre.

Según ha explicado el alcalde de Sevilla, el socialista Juan Espadas, esta actualización fue una decisión del anterior gobierno de Juan Ignacio Zoido (PP) con la delegación del catastro, algo de lo que fue informado a su llegada a la Alcaldía. Así, señala que periódicamente se realiza una actualización para ver si todos los contribuyentes están pagando lo correcto con arreglo a la realidad de su inmueble.

Sin embargo, indica que ya hacía "muchos años" que no se producía un vuelo que permitiera identificar "si de manera correcta se han hecho obras o algún tipo de cambios, mejoras o ampliaciones en los inmuebles y que obligaran a pagar más desde el punto de vista fiscal por su bien inmueble".

A preguntas de los periodistas, tras presentar la Semana Europea de la Movilidad, Espadas ha dejado claro que "es evidente que aquel que acomete una obra y que después no está declarando por lo que debería debe hacerlo correctamente". Así, menciona que la zona que tiene detectado un mayor volumen de inmuebles que "pudieran no estar declarando la superficie que sí tienen construida es en el Casco Antiguo", con áticos y obras no reconocidas por las que no se está tributando.

"Si alguien ha mejorado su superficie, pues tendrá que abonar lo que le corresponda", indica Espadas, que señala que esta actualización del catastro tendrá repercusión en las arcas municipales, tal como adelanta en su edición de este martes Diario de Sevilla, quien apunta han sido regulados alrededor de 7.000 inmuebles.

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