Ana Pastor: "No me gusta que los políticos me digan cómo tengo que hacer mi trabajo"

  • La presentadora regresa con 'El Objetivo' este domingo a La Sexta.
  • Las elecciones catalanas, griegas y las generales en España serán, junto con la crisis migratoria y los "olvidados de la recuperación", los temas más candentes.
  • Ana Pastor defiende su estilo periodístico como un servicio público y un modo de que los políticos respondan sin esquivar las preguntas.
La periodista Ana Pastor, presentadora de 'El Objetivo', en una imagen de archivo.
La periodista Ana Pastor, presentadora de 'El Objetivo', en una imagen de archivo.
ATRESMEDIA

La periodista Ana Pastor regresa este domingo (21.30 h) a La Sexta con el programa de actualidad El Objetivo, en el que afronta un intenso período lleno de citas electorales. La entrevistadora asegura que la nueva temporada de su programa tendrá "velocidad y pasión" y que además de las elecciones se ocuparán de temas como el de los refugiados o el de los olvidados de la recuperación económica en España.

Pastor defidende su particular forma de conducir las entrevistas, para conseguir que los políticos, aunque "te caigan bien", si mienten, ponen excusas o esquivan las preguntas, tengan que responder. De su trabajo destaca el deber de hacer un servicio público y denuncia las presiones que se reciben de los partidos políticos y de las amenazas que se pueden llegar a recibir en las redes sociales, sobre las que hay "un doble rasero".

¿Ha desconectado en vacaciones?

No, pero tampoco lo intento demasiado, a mí me gusta seguir pendiente de lo que pasa, lo que sí intento es descansar. Sólo hay una parte de las vacaciones en las que dejo Twitter y mi capacidad de concentración se recupera un poquito y aprovecho para leer mucho. En esos quince días puedo leer más que en todo el año.

Hablando de 'Twitter', tiene casi millón y medio de seguidores, ¿mide mucho sus palabras?

No, me obliga a lo mismo que cuando tenía menos. Lo que no digo en directo, ni en la tele, ni en la radio, ni en lo que escribo, no lo digo en Twitter, es una cuestión de sentido común. Las redes sociales tienen muchas ventajas, pero también suponen una responsabilidad. Decir barbaridades no va conmigo. Las redes sociales no son un monólogo en el que yo cuento cosas, si no que respondo a la gente y eso lleva tiempo.

De hecho sólo sigue a 606 personas ¿qué tipo de usuarios son?

¿Solo? (risas). Sigo a los que tengo capacidad de seguir y creo que ni siquiera puedo seguir a esos seiscientos… Sobre todo sigo a medios, periodistas y gente que me pueda aportar una visión diferente de las cosas.

¿Qué novedades trae 'El Objetivo'?

Vienen tres meses de velocidad y pasión, con elecciones una tras otra: catalanas, griegas y generales en España y temas que aún van a estar muy presentes, como el de los refugiados y los olvidados de la recuperación aquí en España, esa gente a la que la crisis le ha partido en dos la vida.

Se dice que 'La Sexta' es de izquierdas, ¿lo es?

¿Quién de La Sexta? Yo me dedico a hacer periodismo, en un programa que se llama El Objetivo y tengo una pareja que hace un programa que se llama Al Rojo Vivo, ya te indica un poco como somos todos. Yo creo que el periodismo no debería hacer distinciones si se hace en una televisión pública o una privada. Yo hago el mismo tipo de periodismo. Es un servicio público y tienes que conseguir que la persona que te ve, al margen de sus ideas, pueda conectar con lo que estás contando.

Ahora que habla de su pareja (Antonio García Ferreras), las sobremesas en casa serán de aúpa, ¿no?

Nosotros desde las ocho menos cuarto de la mañana ya tenemos una intensidad… porque no pensamos igual y porque a mí me gusta la gente que no piensa igual que yo todo el rato, que no me dé la razón siempre. Los debates son intensos. Harían más audiencia que nuestros propios programas si pudieran emitirse (risas).

¿No se ve en un 'reality show' familiar, al estilo EE UU?

No, no, nada… sólo haciendo preguntas en El Objetivo. En el resto mi vida es como la de los demás.

¿Han acabado 'La Sexta' y 'Cuatro' con el bipartidismo?

Yo te hablo de La Sexta y no le atribuyo el cambio, sino haber sabido oler el cambio. Y eso que el 15-M nos costó verlo a muchos periodistas cuando se empezó a gestar, pero ahora hemos estado mucho más atentos a lo que estaba pasando y no sólo de la política, si no de las inquietudes de la gente en la calle, que acaban plasmándose en una idea política. Es una cuestión de escuchar y estar en la calle.

¿Qué le parecen medios como 'La Razón' e 'Intereconomía'?

Me parece que hay hueco para todo el mundo. Lo mismo que practico yo lo pido a los demás. Mientras no sobrepases determinados límites…

¿Se sobrepasaron esos límites por ejemplo con las portadas de Manuela Carmena en 'La Razón'?

A mí no me gustó la portada de Carmena y seguro que a los periodistas de La Razón no les gustó alguna entrevista mía a algún político. Yo no habría hecho esa portada. Pero no me gusta cuando generalizamos. En La Razón habrá periodistas que a los que les guste la portada y a los que no. Cada uno que se haga responsable de sus cosas. Allí hay periodistas a los que respeto mucho.

Resistir presiones y presionar

¿Ha recibido presiones de políticos?

Prácticamente todos los partidos presionan, yo eso lo aprendí ya en La 1. Pero creo que nuestro trabajo está en resistir esas presiones y que no te influyan. No me gusta que los políticos me digan cómo tengo que hacer mi trabajo, si quieren venir, perfecto, pero ya saben a lo que se exponen.

¿Y por qué siguen yendo?

Porque hay políticos, como De Guindos, que entienden que dentro de su responsabilidad, nada menos que como ministro de Economía, está dar la cara en un programa como éste. En otros países el periodista lo hace, el político lo entiende y la gente se lo exige a los dos: hay que dar la cara. Y el que no lo hace se equivoca.

Hay quien la acusa de interrumpir demasiado…

Bueno, depende de quién me compares… El periodista británico Jeremy Paxman espera tres segundos y como a los tres segundos no estés contestando lo que ha preguntado está ya interrumpiéndote y haciéndote la misma pregunta. Comparado con él, soy una blanda. Pero claro que interrumpo, si pregunto qué hora es y me respondes "manzanas traigo", pues no te voy a dejar que sigas.

Y su tono siempre es duro…

Mucha gente me decía "jo, que dura tu entrevista con Carmena". Ya, pero si porque Carmena nos cae bien a todos dejo de lado mi forma de hacer entrevistas, eso no hablaría bien de mi profesionalidad. Si un político te miente, aunque te caiga bien, te está mintiendo y eso es importantísimo decírselo a la gente. Y un político aunque te caiga bien, si no te está contestando, está esquivando o está buscando excusas en una entrevista, aunque te caiga bien, lo está haciendo. Y eso que en otras democracias lo tienen clarísimo aquí todavía nos cuesta, nos ponemos la camiseta de un equipo y parece el circo.

¿Le afectan las críticas?

No, me parece que son necesarias. Hemos llegado a un punto en el que los periodistas pensamos que podemos exigir a los políticos pero que la exigencia con nosotros no debe ser igual. Los periodistas no somos intocables, la gente tiene derecho a criticarnos.

¿Y las críticas menos constructivas?

Yo diferencio entre la crítica y el insulto y la amenaza.

¿Y qué tal lleva eso?

Las que he considerado graves las he denunciado y nunca han tenido consecuencias de ningún tipo para el autor, cuando alguien me amenaza con violarme, por ejemplo. Me quejé amargamente hace un año en un artículo de que hay un doble rasero: Hay gente sobre la que se toman medidas y otros sobre los que no.

¿Cuál ha sido su entrevistado más difícil?

Te voy a decir cuatro: Albert Ribera es muy rápido; Pablo Iglesias fue una entrevista dura, porque tenía muchas cosas que explicar; Artur Mas y De Guindos. Todos ellos se expusieron a una entrevista muy difícil y la resolvieron bien.

¿Un político conservador que merezca la pena?

Hay un montón. Te acabo de citar a uno, por ejemplo, De Guindos siempre da la cara, habitualmente para que se la partan, pero ahí está y eso está bien. Y me gustaba Antonio Basagoiti, que siempre decía lo que pensaba, aunque en Génova le dieran caña.

¿Y uno progresista que no le acabe de cuadrar?

No me gusta que Pedro Sánchez no venga a El Objetivo. No es que no me guste lo que haga, no me gusta que no venga.

¿Esperanza Aguirre no es un reto?

No, no está en ese top 4… su juego de provocación a veces le hace pasarse de frenada, a mí me dijo en directo si no había tenido un aborto, lo que es pasarse ampliamente, pero a mí me guste entrevistarla porque tiene mucho que explicar.

La ministra Ana Pastor se ha marcado un Ana Pastor en Irán con el velo… ha marcado usted tendencia.

(Risas) Hay una diferencia: ella tenía al lado a Margallo para colocarle el velo, yo estaba sola conmigo misma.

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