El primer ministro húngaro dice que el problema de los refugiados "no es europeo, es alemán"

  • El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, defende su gestión de la crisis.
  • Se ha reunido con los máximos responsables del Consejo Europeo, Donald Tusk, y del Parlamento Europeo (PE), Martin Schulz.
  • Hungría ha levantado una alambrada y ahora construye una valla en la frontera con Serbia; también debate penas de cárcel por entrar de forma ilegal.
El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker (d), y el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán (i), antes de la reunión del Consejo Europeo en Bruselas, Bélgica.
El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker (d), y el primer ministro de Hungría, Viktor Orbán (i), antes de la reunión del Consejo Europeo en Bruselas, Bélgica.
EFE/Olivier Hoslet

El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, defendió este jueves su gestión de la crisis de los refugiados, con la legislación en la mano, y culpó a Alemania del problema, mientras que la UE le instó a contribuir a una solución europea.

Durante sus encuentros con los máximos responsables del Consejo Europeo, Donald Tusk, y del Parlamento Europeo (PE), Martin Schulz, el jefe del Ejecutivo conservador magiar se mostró molesto con las críticas europeas a las polémicas medidas que ha tomado para impedir la llegada masiva de refugiados e inmigrantes a su país.

Hungría ha levantado una alambrada y ahora construye una valla de mayor altura a lo largo de sus 175 kilómetros de frontera con Serbia y debate en el Parlamento un paquete legislativo que establece penas de cárcel por entrar de forma ilegal en el país.

Además, ha decidido bloquear la salida de trenes internacionales hacia Austria y Alemania tras permitir el lunes a los refugiados abandonar el país. Orbán pidió que las instituciones comunitarias que no critiquen a Hungría "por hacer lo que es su obligación, como figura por escrito en las regulaciones de la Unión".

El primer ministro se remitió a las regulaciones comunitarias como el espacio Schengen o Dublín -que establece que es el país comunitario al que llega el que debe identificar al refugiado y decidir sobre su asilo- para afirmar que "el control de las fronteras externas es responsabilidad y obligación de los estados miembros" y así lo ratificaron los gobiernos de la Unión Europea.

Para Orbán, el problema de la crisis de refugiados y de migración "no es europeo, sino alemán", porque "nadie quiere permanecer en Hungría". "No tenemos ningún problema con los que quieren quedarse, pero nadie quiere quedarse. Tampoco en Eslovaquia, ni en Polonia ni en Estonia. Todos quieren irse a Alemania y nuestro trabajo es registrar" a los refugiados, recalcó.

"Tenemos unas regulaciones muy claras y los cancilleres de Austria, Werner Faymann, y de Alemania, Angela Merkel, han dicho claramente que nadie puede salir (del país de llegada) sin haber sido registrado", añadió. En su opinión, su país solo "cumple la legislación", que es proteger las fronteras externas, porque sin un control estricto Europa "invita" a los refugiados a venir al viejo continente.

"Podemos discutir cuotas, pero sin proporcionar un control fronterizo eficaz y suficiente no tiene sentido hablar de otras cosas", indicó. Según el primer ministro húngaro, crear la falsa impresión ante los refugiados de que todos pueden llegar a Europa sería un "fracaso moral", por lo que la reacción "humana" es "decirles claramente que no vengan".

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